|
Topofilia:
Revista de Arquitectura, Urbanismo y Ciencias Sociales
Numero Especial Primer Coloquio Internacional: Ciudades del Turismo
Urbanizaciones
turísticas privadas a partir del imaginario social: desarrollo
inmobiliario y
cultura en Puerto Peñasco, México.
Brisa
Violeta Carrasco Gallegos
Introducción
En
la actualidad el turismo se consolidado como una de las actividades
económicas
de creciente auge a nivel mundial, una de las tendencias de mayor
expansión es
el turismo residencial. La transformación que los espacios
turísticos han
tenido en los últimos años es la conversión del
alojamiento de tipo hotelero
convencional, a la construcción de vivienda para fines
turísticos
exclusivamente. La vivienda turística adopta diversas
tipologías, desde los
fraccionamientos privados de viviendas unifamiliares, hasta mega
proyectos compuestos por viviendas en
torres de
condominios, en lotes unifamiliares, dotadas de equipamientos de tipo
hotelero.
La
vivienda turística responde tanto a las necesidades de los
vacacionistas que
buscan realizar un viaje ocio, como a sus expectativas en la
realización de una
inversión inmobiliaria. Los nuevos desarrollos turísticos
han adaptado sus
diseños arquitectónicos para satisfacer esas expectativas
en el imaginario
social de los clientes potenciales, empleando lenguajes
plásticos que intentan
recrear las características culturales, esperadas sobre el sitio
a visitar,
pero también, otorgando a los espacios las cualidades de
privacidad,
exclusividad y seguridad, promovidas por las comunidades cercadas para
vivienda.
Las reproducciones que se hace de este tipo de comunidades para los
desarrollos
turísticos, imponen nuevas dinámicas sociales y
territoriales en las que se
privilegia el desarrollo inmobiliario sobre las necesidades de las
comunidades.
los tipos arquitectónicos imponen un lenguaje estilístico
ajeno que representa
más los ideales que los turistas guardan hacia el sitio, que las
muestras de la
cultura local, pero que sin embargo resultan representativas para el
público.
En
este trabajo analizaré las representaciones
arquitectónicas del imaginario
social en los desarrollos turístico, en dos variables: las
representaciones de
la cultura local y las de las viviendas de origen de los turistas,
tomando como
caso de estudio la ciudad de Puerto Peñasco, Sonora.
El auge del Turismo
residencial
La
adopción de segundas residencias como lugar
de vacaciones es una tendencia que ha cobrado auge de manera masiva
durante los
últimos 10 años, durante este tiempo se ha visto el
surgimiento de destinos
turísticos en los que ese producto es la punta de lanza para el
desarrollo. En
el caso de Puerto Peñasco es evidente la tendencia a la
construcción de
viviendas y torres de condominios, sobre la de hoteles convencionales.
En otros
destinos que previamente se consolidaran como sitios turísticos
como Los Cabos,
Cancún y Mazatlán, aunque es predominante la oferta
hotelera, es notable el desarrollo
inmobiliario de grandes desarrollos de vivienda turística.
A pesar
del auge que este mercado tiene, en la
actualidad la vivienda turística no es un producto clasificado
adecuadamente en
los sistemas oficiales de medición estadística, ni como
tema para la discusión
de este fenómeno dentro de los campos académicos. Sin
embargo, aunque pocas,
existen importantes aportaciones a este respecto, una de ellas es la
que
plantea Daniel Hiernaux quien propone la
siguiente
definición para este tipo de desarrollos: “El turismo de segundas
residencias es aquel por el cual las personas
acuden a un destino o una localidad que no es forzosamente
turística per se,
donde tienen la posesión por compra, renta o préstamo de
un inmueble en el cual
pernoctan y realizan actividades de ocio y esparcimiento” (Hiernaux 2005). El autor propone
una sub clasificación para la definición de Modelos de vivienda en el turismo
de segundas residencias, en esta
identifica las viviendas de tipo unifamiliar y de tipo
multifamiliar, en distintas modalidades para el caso de las localidades
estudiadas en México. Esta definición se acerca de manera
fiel al acotamiento
de este fenómeno inmobiliario de difícil
clasificación y documentación.
Otra aportación pertinente es
la
que plantea Enrique Torres: “podríamos definir el turismo
residenciado como
aquel que protagonizan las personas, normalmente agrupadas en unidades
familiares, que, en un proceso temporal determinado, se trasladan a
ciertos
espacios, (…) vinculándose a los
mismos
por largos períodos de tiempo mediante relaciones inmobiliarias”
(Torres 2003).En
ambas definiciones encontramos el factor inmobiliario como un elemento
importante para la actividad turística.
Basándonos en las
propuestas anteriores, se puede sustentar la siguiente
definición: el turismo residencial consiste en la
utilización de una residencia o departamento, ya sea en renta,
préstamo o como
propiedad, para usarlo como alojamiento durante un viaje vacacional,
para
efectos de referencia al fenómeno en el marco de este trabajo.
El turismo es promovido
mediante grandes esfuerzos gubernamentales, que buscan dar impulso a la
generación de empleos. El esquema actual apunta a la
detonación de sitios que
siguen un proyecto que garantiza a los clientes la concentración
de múltiples
servicios de alta calidad en un solo espacio, con instalaciones de lujo
enmarcadas en un partido arquitectónico de aislamiento espacial
y social, para
generar un espacio seguro y contenido orientado a la comodidad de los
turistas.
Ofreciendo la representación de un parque temático
dirigido a las actividades
turísticas, se busca la revaloración del espacio para
hacerlo rentable para el
consumo.
El impacto que las
intervenciones turísticas provocan en una población es
inminente, teniéndose
transformaciones en las actividades productivas locales y en el
desplazamiento
de actividades tradicionales de la región, de igual forma en la
sociedad se
concibe al desarrollo turístico como una oportunidad de mejora
en la calidad de
vida de la población, pero también como la pérdida
de un patrimonio tanto
simbólico como espacial, en aras de la incursión de las
nuevas actividades.
Otros efectos importantes son el incremento en el valor del suelo, que
entra en
mercados especulativos y la producción masiva de inmuebles, que
es una fuente
de empleos importante a nivel regional, pero que también consume
una gran
cantidad de suelo, recursos e infraestructura urbana.
La problemática que
se
genera en relación a la detonación de un punto
turístico va en función de las
dimensiones del crecimiento que se proyectan para ese lugar, la novedad
actualmente reside en la masividad de los conjuntos inmobiliarios
turísticos y
en la relativa rapidez con la que se desarrollan éstos, que
supera por mucho
las capacidades de los gobiernos para atender las necesidades sociales
y
urbanas que los núcleos urbanos transformados demandan.
Por otra parte, el
tratamiento que se hace sobre el territorio tiene en la mayoría
de los casos,
efectos negativos para la economía local, como el incremento del
valor del
suelo, que produce rezagos sociales, uno de los más importantes
es en la
vivienda popular. Pero también en la escasa regulación
que existe para la
protección de los recursos naturales, provocando en muchos casos
la
desaparición de especies naturales o de los espacios para su
reproducción.
Sobre todo cuando se trata de destinos turísticos donde, los
atributos
naturales del sitio forman una parte esencial para la atracción
de
vacacionistas, como lo son los destinos de sol y playa.
En el caso de estudio,
Puerto
Peñasco, Sonora, la proliferación de conjuntos
turísticos de segunda
residencia, ha causado la ocupación de las costas del municipio,
para un uso
masivo. El número creciente de condominios, compromete el uso
del suelo y los
recursos de la localidad, y representa una conversión de las
dinámicas
laborales de la población, en cuanto al empleo y a la
migración de trabajadores
de todo el país que llegan a emplearse a los desarrollos
turísticos.
El
auge que este tipo de producto ha tenido en la localidad se debe a
diversos
factores; primero la cercanía con la frontera estadounidense, es
una
potencialidad del sitio importante, ya que el mercado está
dirigido en su
mayoría al público estadounidense. Segundo, el momento en
el que estas segundas
residencias se empiezan a comercializar, coincide con la
aparición de los baby boomers,
jubilados norteamericanos con capacidad de compra de bienes
raíces, las
segundas residencias, se ofertan principalmente a ese segmento
poblacional.
Tercero, existe una política regional y federal de impulso al
desarrollo
turístico en el Mar de Cortes, a través de la cual se
promueve la inversión
pública y privada para la detonación de macroproyectos
turísticos regionales
específicos, Puerto Peñasco entra en distintos proyectos
como Escalas Náuticas Singlar y Mar
de Cortes, ambos del
Fondo Nacional del Fomento al Turismo
(FONATUR), mediante los cuales se ha propiciado la inversión
para equipamientos
que faciliten el negocio turístico. Por último, los
productos ofertados
responden a necesidades y gustos de los clientes potenciales de
éste tipo de
condominios. En ese sentido, la arquitectura es un elemento importante
para
reflejar los ideales imaginados por el cliente, al momento de adquirir
propiedad. Las segundas residencias turísticas ofertadas en
Puerto Peñasco,
responden a dos importantes concepciones de los clientes; los conjuntos
turísticos siguen un esquema de comunidad cercada que garantiza
la
exclusividad, la seguridad y la comodidad, esto tiene relación
directa con
valores que se buscan de las residencias permanentes, es decir, los
valores que
posee la propia vivienda, son conseguidos en las segundas residencias.
Así
mismo, mediante el diseño arquitectónico, se
representan el imaginario que los clientes tienen
sobre la cultura del
sitio visitado, lo que le confiere valores de autenticidad, que legitiman la experiencia turística.
Relación
entre el turismo residencial y las comunidades cercadas para uso
habitacional
Los
desarrollos turísticos residenciales han incorporado una
característica
importante de las nuevas tendencias de barrios habitacionales, el
cerramiento
del perímetro y el control de los accesos, esto con la finalidad
de crear un
ambiente exclusivo para sus clientes, potenciando a la vez el ideal de
distinción en relación al entorno. Las comunidades
cercadas (gated
communities), según la definición de Edward J.
Blakely y Mary G. Snyder
“son áreas residenciales con accesos restringidos, cuyos
espacios públicos
normalmente son privados. Que garantizan la seguridad del desarrollo
con
perímetros designados usualmente por bardas o cercas, y entradas
controladas
para prevenir la entrada de los no residentes” (Blakely & Snyder
1999, 2). En estos
fraccionamientos el control
de los accesos, las bardas perimetrales y el uso de seguridad privada,
son
elementos mediante los cuales se construyen conceptos como el de la
tranquilidad, la exclusividad y la diferenciación social.
La tendencia de habitar en
comunidades cercadas es internacional, resultando en los últimos
15 años en el
modelo más solicitado por los clientes y el más ofertado
por los productores
inmobiliarios, en lo que se refiere a vivienda. Ahora, resulta evidente
el
traslado del concepto “cerrado” a las segundas residencias
turísticas,
reproduciendo la propia casa en el lugar de vacaciones. Sin embargo, a
pesar de
las ventajas que este modelo tiene para los clientes, impacta de manera
importante el espacio urbano de los centros turísticos.
En
los centros turísticos, los desarrollos cerrados imponen una
barrera entre el
litoral costero y la población, teniendo un fuerte impacto en la
concepción y
en el disfrute del patrimonio local.
En las zonas
turísticas
costeras, existen fraccionamientos o desarrollos de torres de
condominios sobre
el litoral, que evitan la entrada de las personas a la playa, que en
según las
leyes nacionales es un derecho de los ciudadanos. Suponemos que el
cerramiento
hacia el entorno es un elemento importante para la venta de las
residencias
turísticas, ya que el discurso de mercadotecnia sobre la
seguridad se ve
superado por el de la exclusividad, la privacidad con respecto a la
ciudad en
su conjunto y la diferenciación social. Pero a pesar de las
ventajas que el
modelo representa para los propietarios, impone nuevas formas de
convivencia
ciudadana; por una parte en el contexto urbano resulta difícil,
sí no
imposible, el ejercer el libre tránsito por la ciudad, los
barrios ahora
privatizados, se insertan en el paisaje, rompiendo la continuidad
urbana y
obligando al transeúnte a rodear estas pequeñas
fortalezas, marcando
diferencias, entre los que están dentro y los que no. Al
tratarse de
desarrollos turísticos tenemos que los ciudadanos se ven
relegados por estos
pobladores temporales. Los nuevos desarrollos turísticos de
residencias han
incorporado características de las comunidades cercadas
habitacionales, que en
relación a la bibliografía analizada y a la
observación de casos son: a) el
cerramiento al contexto urbano, dado por las barreras perimetrales, el
diseño
vial y la distribución de los lotes habitacionales; b) la
inclusión de
dispositivos de seguridad, como alarmas, rejas, control de los accesos
y
vigilancia privada; c) la diferenciación social del grupo que
conforma la
población y; d) la organización vecinal requerida para el
funcionamiento de las
comunidades cercadas, que se materializa mediante instrumentos de auto
regulación como los reglamentos de imagen urbana y convivencia,
o mediante
administraciones colectivas o comerciales (lo que es más
frecuente para el caso
de establecimientos de tiempo compartido o de condominios con servicios
de
hotelería).

Figura 1.
Caseta de
acceso a un desarrollo de condominios, Puerto Peñasco, 2007.
Caracterización de
las segundas
residencias en el caso de estudio
A la luz de los emprendimientos
turísticos actuales, es observable la proliferación de
los desarrollos de
residencias ya sean de tipo unifamiliar o multifamiliar, los
emprendimientos de
vivienda han cobrado mayor importancia que los desarrollos hoteleros.
En la
mayoría de los casos, son vendidos como segundas residencias
para
vacacionistas, resultando en espacios deshabitados la mayor parte del
año, que
generan un impacto fuerte sobre el territorio. Indistintamente se
construyen en
zonas rurales suburbanas, como en los destinos de playa, siendo estos
últimos
en los que el fenómeno del turismo residencial ha cobrado mayor
fuerza en los
últimos años.
Como acercamiento
empírico
al tema se propone el estudio de los imaginarios sociales y urbanos,
mediante
los cuales se construyen los desarrollos turísticos de tipo
residencial
privado, en la localidad de Puerto Peñasco, Sonora. Ésta
localidad actualmente
es uno de los destinos en los que la oferta turística se compone
en más del 75%
de residencias, ya sea de tipo unifamiliar o en condominio. Como en
otros
ejemplos alrededor del mundo, se orientan para una clientela con
capacidad de
compra de inmuebles, en este caso nos referimos a un público
mayoritariamente
estadounidense, puesto que la cercanía de Puerto Peñasco
con la frontera con
Estados Unidos ha facilitado su promoción en ese país,
sobre todo en los
estados fronterizos del suroeste.
En comparación con
otros
destinos turísticos mexicanos de sol y playa, Puerto
Peñasco es el caso más
consolidado en lo que se refiere a la oferta de residencias, ya que en
otros
casos como Cancún, Mazatlán y Los Cabos, la oferta se
compone principalmente de
hospedaje de tipo hotelero. Por lo que el caso elegido resulta
idóneo para el
estudio de las segundas residencias turísticas.
La
notable conversión de la oferta turística de tipo
hotelera, hacia las segundas
residencias, está marcada por la estrecha relación que
los diseños
arquitectónicos de los nuevos desarrollos turísticos
guardan con las viviendas
originales de los consumidores, pero también son una
recreación de las culturas
locales, interpretadas por los promotores inmobiliarios a partir del
imaginario
cultural de los clientes de una cultura mistificada, sin embargo, en
este
montaje es inminente el rompimiento con la ciudad preexistente, a
partir de la
privatización de los desarrollos turísticos. La actividad
turística se refuerza
con la apropiación de los recursos naturales, del patrimonio
territorial y
cultural, de las comunidades.

Figura 2. Vista de la calle
paralela a la línea
costera en Sandy Beach, la barda es el cerramiento perimetral de uno de
los
desarrollos turísticos. Puerto Peñasco, 2007.
Los
Imaginarios sociales
Retomando los imaginarios sociales,
como punto de partida para la explicación de la forma en que,
los centros turísticos
se construyen actualmente se puede explicar cuáles son los
lenguajes
arquitectónicos y urbanos, utilizados para la
representación de los gustos y
necesidades, de los turistas, en el objeto arquitectónico y en
la construcción
de las ciudades del turismo. En el caso de estudio, la
construcción de los
equipamientos turísticos, tanto urbanos, como privados, hace
tabla rasa de la
ciudad preexistente, dejando de lado las experiencias culturales y las
preexistencias locales. En ese sentido los referentes culturales
plasmados en
la arquitectura, retoman elementos de distintos lugares y momentos
históricos
de México, más coherentes con el imaginario internacional
(sobre todo
norteamericano) de la cultura mexicana. Sin embargo, esos lenguajes
arquitectónicos funcionan como referente de autenticidad del
espacio consumido,
lo que enriquece la experiencia turística.
Charles
Taylor define los imaginarios sociales como “el modo en que [las
personas]
imaginan su existencia social, el tipo de relaciones que mantienen unas
con
otras, el tipo de cosas que ocurren entre ellas, las expectativas que
se
cumplen habitualmente y las imágenes e ideas normativas
más profundas que
subyacen a estas expectativas” (Taylor 2004, 37). Bajo esta
definición
encontramos que, la forma en la que se construye el espacio habitable
responde
en una primera instancia a la manera en la que imaginamos el espacio y
los
edificios que lo ocupan, es decir, de cómo se imagina que debe
ser el mundo
construido. C. Taylor encuentra que una de las principales diferencias
entre la
teoría y el imaginario social, es que el último “es la
concepción colectiva que
hace posibles las prácticas comunes y un sentimiento ampliamente
compartido de
legitimidad” (Ibíd.). Los imaginarios son por tanto concepciones
sociales
ampliamente aceptadas, cuyos productos son construcciones colectivas de
la
realidad.
C.
Taylor, en su propuesta de imaginarios sociales diferencia a
éstos de la teoría
social en tanto que, la teoría es el resultado del estudio de
los
comportamientos sociales y las ideas que se obtienen a partir de ese
estudio y
comúnmente esas ideas no forman parte de la cotidianeidad de las
relaciones
humanas, hasta que la teoría, o parte de ella, se filtra en el
imaginario
social. Los planteamientos filosóficos formulados por las
ciencias sociales,
generan discusiones en las esferas de los estudiosos, no precisamente
por la
sociedad en general. El imaginario social actúa en el nivel de
las prácticas
colectivas, que permiten la coexistencia de los individuos en
determinado
grupo, como proponente y receptor de las acciones individuales, que
componen la
acción colectiva. La aplicación del imaginario en la
práctica, tiene elementos
de tipo fáctico y normativo, es decir, un entendimiento sobre
cómo las cosas
deben ser, y cuáles son favorables o perjudiciales para su
realización.
Estos
límites fácticos y normativos se recrean debido al
aprendizaje sobre las
convenciones sociales, esto es el trasfondo de nuestras acciones, que
varía en
distintas situaciones y con distintos grupo de individuos. Sin embargo
cada
sociedad tiene una comprensión implícita de su entorno y
del papel que cada
individuo tiene en el. La complejidad de dicho trasfondo, se relaciona
con lo procesos históricos de las
sociedades y
éstos con la idea de orden moral (Ibid.,
16-18), teoría social, que se ha infiltrado en el imaginario
social
transformándolo. La aceptación o rechazo que las personas
tienen sobre
determinadas ideas, puede influir, como en el caso del orden moral, las
convenciones sociales, y por ende el comportamiento y funcionamiento de
un
grupo social determinado, a nivel de su propio imaginario.
Para
el caso del turismo, la realidad plasmada en la ciudad, los edificios y
los
equipamientos destinados a la actividad turística, es una serie
imágenes que
representan la cultura local, en términos del imaginario social.
Esto en
palabras de Dean MacCanell autentifica la experiencia turística,
al tener un
“verdadero” encuentro cultural con los lugares visitados. El uso de las
imágenes es el instrumento mediante el cual en la arquitectura
se consigue la
conexión directa entre el imaginario social que representa la
cultura y las
vivencias que los turistas tendrán en el sitio visitado. D.
MacCanell (1973, 589-603) propone el análisis
de la separación
entre ambos espacios bajo el enfoque propuesto por Ervin Goffman, como
la
dicotomía entre el espacio accesible (front) y el espacio
privado (back) (Ibíd.,
589). Mediante esa dicotomía D. MacCanell hace una
aproximación a la
comprensión del fenómeno del turismo, basándose en
las expectativas buscadas
por los turistas: el apreciar la realidad local en un sentido amplio,
que
enriquezca la experiencia del viaje. Para esto es necesario que el
turista
recorra varios estadios entre los lugares que le son ofrecidos para el
desarrollo
de sus actividades, y aquellos en los que dichas actividades son
preparadas y
planeadas. Sin embargo, como lo argumenta D. MacCanell, los
descubrimientos que
los turistas hace, o creen hacer, sobre la cultura local, son
precedidos de una
preparación, por parte de los anfitriones, que manipula el
sitio, para simular
una realidad que se acerca a las expectativas imaginadas por los
clientes, de
manera más fiel, que a la realidad del espacio geográfico
en el que se
desarrolla la experiencia. De esta forma, la realidad observada y
vivida por el
turista, no refleja las verdaderas condiciones y experiencias de la
vida
cotidiana de los lugareños (Ibid., 597).


Figuras 3
y 4. Interiores de un desarrollo
turístico del Grupo Sonoran, la decoración alude a las
viejas haciendas
mexicanas. Puerto Peñasco, 2007.
Para
el caso de los desarrollos turísticos habitacionales privados,
esta dicotomía
entre lo público y lo privado, se vuelve más compleja, si
consideramos que el
espacio destinado para los turistas (hotel, edificio de condominios o
fraccionamiento privado), está separado del núcleo urbano
de manera explícita
(mediante los controles de acceso antes mencionados) y que la
experiencia
turística propuesta, en la mayoría de los casos, es la
que se ofrece dentro de
los muros que rodean al desarrollo turístico, negando cualquier
contacto con la
ciudad y con su cotidianeidad. Obviando que, los turistas pueden
recorrer la
ciudad para conocerla, los desarrollos turísticos, en su
composición, proponen
el acercamiento a la cultura local, dentro de sus instalaciones que, en
los
casos más consolidados (por ejemplo en los grandes desarrollos
turísticos de
Puerto Peñasco, como Mayan Palace o Las Palomas), ofrecen
distintos
restaurantes, bares, instalaciones deportivas y recreativas y tiendas
de
souvenirs y de conveniencia, en las que se tiene al alcance todas las
comodidades, sin salir del desarrollo turístico. Por lo tanto,
si el turista
así lo decide, puede tomar por auténtica la experiencia
cultural propuesta por
el desarrollo, sin tener un acercamiento a la ciudad. Aunque en la
mayoría de
los desarrollos turísticos de Puerto Peñasco, los referentes culturales plasmados mediante la
arquitectura y la decoración, intentan escenificar la cultura
local, es decir
la mexicana, las representaciones
encontradas tienen mayores referentes con la historia
arquitectónica del México
colonial, o con las culturas prehispánicas del sur del
país, y no con la
historia urbana de Puerto Peñasco, no obstante esos lenguajes
plásticos sirven
de emblema al imaginario social de los consumidores, hacia ese lugar
específico.
La
privatización del espacio funciona para los turistas
también como una garantía
contra la inseguridad, probable en un país desconocido (y
subdesarrollado, como
lo es México para los turistas estadounidenses, mayoritarios en
Puerto
Peñasco). La seguridad también es encontrada en los
servicios, en la comida y
las bebidas que pueden consumir dentro del establecimiento, que seguramente, estarán preparados de
manera más higiénica y con sabores más
reconocibles para su paladar, que los
que puedan encontrar en un establecimiento de afuera, que no garantiza,
como lo
hace el establecimiento elegido, su plena satisfacción.


Figuras
4 y 5. Imágenes del vestíbulo de Mayan Palace Resort, las
decoraciones están
inspiradas en culturas prehispánicas de México,
presentadas de manera mezclada,
por ejemplo las esculturas y piedras que simulan el arte maya (arriba)
y las
pinturas en las que se representan indígenas con rasgos y
vestimentas característicos
de las tribus de Árido América (abajo). Puerto
Peñasco, 2007.
Lo
anterior no significa que la búsqueda de la autenticidad se vea
frustrada, sino
que, la propuesta hecha por el desarrollador turístico es tomada
por real.
Jeffrey Cass habla del tipo de oferta turística todo
incluido, como la forma de encontrar espacios seguros y
contenidos en un mundo de caos, donde amenazas reales como el
terrorismo y el
narcotráfico, persiguen a los ciudadanos comunes. Un espacio
controlado y
delimitado, es una cualidad que se valora en un viaje vacacional, en el
que se
busca el esparcimiento y la relajación, y de ninguna manera, el
estar expuestos
a experiencias riesgosas o violentas
De
esta forma, asistimos a un cambio en la concepción imaginaria de
la aventura,
que los turistas desean experimentar, y de lo que están
dispuestos a tomar por
auténtico. El cambio se válida mediante las propuestas
urbanas y
arquitectónicas, en las que es evidente el progresivo
surgimiento de espacios
que cumplen con las características de cierre hacia la ciudad y
su propuesta
escénica sobre la realidad cultural del sitio. Su elevada
producción y consumo
hacen explicita su aceptación, como el medio preferido por
muchos turistas para
disfrutar de sus vacaciones o para invertir en bienes raíces.

Figura 7.
Anuncios espectaculares de
publicidad de condominios, dirigidos al público estadounidense.
Puerto Peñasco,
2007.
La oferta turística
en
Puerto Peñasco es, en el sentido planteado por D. MacCanell, un
producto que
refleja una realidad mistificada de la cultura mexicana, en la que el
montaje
entre el espacio accesible a los turistas y él que les es vedado
(la ciudad),
se compone de elementos que buscan hacer una separación entre
dos realidades
muy distintas. Resulta recurrente la utilización de elementos
constructivos de
los desarrollos turísticos, tendientes a la
representación de la cultura
mexicana, encapsulada y condensada en el diseño, que alude
más a las
expectativas de los clientes, que a la realidad local de Puerto
Peñasco. La
dicotomía entre público y privado, es plasmada en el uso
del suelo y en las
imágenes creadas, mediante la arquitectura para el consumo
turístico.
La flexibilidad entre
sitios auténticos y simulados que los turistas consumen dentro
de los
desarrollos turísticos y los que conforman el espacio urbano
cotidiano, de los
habitantes locales, conlleva una dilución de la dicotomía
que E. Goffman llama front y back.
Teóricamente D. MacCanell distingue el espacio público y
el espacio
privado, aludiendo a esa dicotomía, los espacios frontales, que
son aquellos a
los que los turistas tienen total acceso y que de hecho, son
diseñados para que
ellos permanezcan, y las zonas privadas o intimas en las que la
población local
realiza sus actividades cotidianas, las zonas restringidas para los
extraños,
aquellas que mueven la motivación de curiosidad de los turistas
(MacCanell 1973,
598).


Figuras 8
y 9. Tiendas de venta de curios,
ambos espacios destinados para el consumo turístico. Una ubicada
en la zona del
puerto viejo está decorada con piezas de artesanía que
recubren toda la fachada
del edificio (arriba), la otra se ubica en la zona recientemente
remodelada
para alojar este tipo de comercios, (abajo). Puerto Peñasco,
2007.
Conclusión
Dentro la complejidad que
envuelve los imaginarios
sociales está implícita una serie de convenciones sobre
las relaciones que se
mantienen en entre las personas y en la manera en que se construye el
espacio
habitable. Sorprende en la actualidad, las nuevas formas urbanas y
arquitectónicas
dan forma y caracterizan las ciudades del turismo, la intención
del abordaje de
los imaginarios sociales es interpretar las tipologías que hacen
posibles
dichas prácticas y les da sentido.
La autenticidad que los
turistas buscan en sus viajes,
está acompañada de una puesta en escena que sus
anfitriones preparan para
simular la realidad local, satisfaciendo las expectativas de los
clientes. La
sucesión de niveles entre espacios públicos o privados,
permitidos o
restringidos, es manipulable y por lo tanto en el afán de los
lugareños por
satisfacer las expectativas imaginadas por los turistas y de ellos por
satisfacer su búsqueda de la realidad real,
el resultado es una simulación que le resta toda la autenticidad
al sitio que
finalmente el turista consume.

Figura
9. Viviendas de invasión. Puerto Peñasco, 2007.
Bibliografía
Ayuntamiento
de Puerto Peñasco. 2007. Plan de Desarrollo
Urbano-Turístico de Puerto Peñasco
2007-2009. http://transparencia.puertopenasco.gob.mx/pdf/programa%20desarrollo%20urbano/Capitulo%201%20-%20Diagnostico.pdf
(15/06/2007).
Borja, Jordi y
Zaida Muxí. 2003. El espacio público: ciudad
y ciudadanía.. Barcelona: Electa.
Cass, Jeffrey.
2006. Egipto en esteroides: Luxor Las Vegas y el orientalismo
posmoderno. En Arquitectura y turismo, editado por D.
Medina y B. Mclaren, 275-299. Barcelona: Gustavo Gili.
Fernández
Durán, Ramón. 2006. El tsunami
urbanizador español y mundial. Sobre sus causas y repercusiones
devastadoras, y
la necesidad de prepararse para el previsible estallido de la burbuja
inmobiliaria. Barcelona: Virus.
Hiernaux,
Daniel. 2005. La promoción inmobiliaria y el turismo
residencial: el caso
mexicano. Scripta Nova. Revista electrónica de
geografía y ciencias sociales
IX (194).
Hiernaux,
Daniel y Alicia Lindón. 2002. Modos de vida y utopías
urbanas. Ciudades
53: 26-32.
INEGI. 2000. Censo
General de Población y Vivienda 2000. México: INEGI.
-----.
2007. Sistema de cuentas nacionales de
México. Cuenta Satélite de Turismo,
Metodología México: INEGI-SECTUR.
Osorio García,
Maribel y Marcelino Castillo Nechar,
coords. 2006. Ensayos
teórico-metodológicos del turismo: cuatro enfoques.
Toluca: Universidad
Autónoma del Estado de México.
Rodríguez-Salmones,
Natalia, Eva Aranda y Beatriz
Garrido. 2003. “El alojamiento turístico privado en el contexto
del sistema de
estadísticas de turismo” en Revista Estudios
Turísticos, número 155-156, pp. 7-32, Madrid:
Instituto de Estudios
Turísticos, Secretaría General de Turismo,
Secretaría de Estado de Comercio y
Turismo.
MacCanell,
Dean. 1973. Staged Authenticity: Arrangements
of Social Space in Tourist Settings. The
American Journal of Sociology 79 (3): 589-603.
Taylor,
Charles. 2004. Imaginarios sociales
modernos. Barcelona: Paidós.
Torres,
Enrique. 2003. “El turismo residenciado y sus efectos en los destinos
turísticos”, en Revista Estudios
Turísticos, número 155-156, pp. 45-70, Madrid:
Instituto de Estudios
Turísticos, Secretaría General de Turismo,
Secretaría de Estado de Comercio y
Turismo.
www.
sonoraturismo.gob.mx
Ficha
bibliográfica:
CARRASCO GALLEGOS, B. Urbanizaciones turísticas privadas a
partir del
imaginario social: desarrollo inmobiliario y cultura en Puerto
Peñasco, México. Topofilia.
Revista de
Arquitectónica, Urbanismo y Ciencias Sociales.
Hermosillo: Centro
de Estudios de América del Norte, El Colegio de Sonora, 1 de
septiembre de
2008, vol. I, núm. 1 <http://topofilia.net/carrasco.html>.
|