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Revista de Arquitectura, Urbanismo y Ciencias Sociales
Numero Especial Primer Coloquio Internacional: Ciudades del Turismo
Turismo y planeación
urbana en Puerto Peñasco. El caso
de los asentamientos humanos del núcleo urbano original.
2000-2007.
Cristina
Martínez
Introducción
Al despuntar este siglo Puerto
Peñasco surge como el nuevo centro turístico del
país y el lugar ideal para
invertir en bienes raíces. Grandes y pequeños empresarios
vuelven su mirada
hacia esta costa marítima del Desierto de Altar que en gran
medida posee
terrenos federales y ejidales, y resulta ser zona virgen para los
negocios y
particularmente para la actividad turística.
Si bien es cierto que este es el
proceso dominante de las transformaciones territoriales del lugar, en
este trabajo
me avocaré a presentar el estado que guarda el territorio ejidal
para
asentamientos humanos en el núcleo urbano original. Interesa
especialmente
identificar este tipo de propiedad para posteriormente conocer su
destino en
las políticas y programas de planeación local.
Es importante recordar que hasta
1993 con la Nueva Ley Agraria, las tierras ejidales no podían
ser vendidas ni
rentadas; sin embargo, a partir de su regularización donde los
ejidatarios
obtienen títulos de propiedad, en Puerto Peñasco se
ofertan superficies
destinadas a la actividad turística principalmente en detrimento
de la demanda
de suelo urbano en la ciudad.
Este fenómeno sugiere un mercado
segmentado de tierras donde los precios se elevaron muy
considerablemente y
donde las estrategias de planeación municipal actuaron con
discreción para
estimar dichas tierras como fuente principal del banco de reserva
territorial;
es hasta 2005 cuando el suelo urbano se agotó y el Plan
Municipal de Desarrollo
Urbano y Turístico de Puerto Peñasco sugirió que
los ejidos San Rafael y Las
Lágrimas fueran objeto de expropiaciones concertadas para
incrementar dicho
banco de reserva.
En este contexto tampoco extraña que
no se haya contado con un programa de vivienda social en un municipio
que
creció al 7.34% en 2005 y que las condiciones de vida
actualmente no sean
acordes a un centro turístico de las dimensiones que se
proyecta. Nos referimos
al crecimiento desordenado de asentamientos humanos irregulares por la
escasa
oferta de lotes y vivienda de parte del gobierno municipal a
importantes
movimientos de la población inmigrante que llegaron a formar
parte de la fuerza
laboral de la industria de la construcción. Así se
formaron las colonias Nueva
Esperanza , Obrera, y López Portillo al norte de la ciudad. Y
así también
empezó a dibujarse un mosaico diferenciado del territorio entre
el centro
urbano original y los nuevos asentamientos turísticos de la
franja costera que
algunos autores denominan ciudad dual.
Borja y Castells aluden a ésta
específicamente
cuando existe división social en una ciudad polarizada,
excluyente y
segmentada. (Borja y Castells, 2001, 59-67). La contraparte de la
noción de
ciudad dual es el concepto de ciudad
turística con soporte socioespacial acuñada por
Hiernaux (2005, 612) y es entendida
como la ciudad bien servida desde el punto de vista urbano y con
calidad de
vida. Este referente práctico del modelo de ciudad al que
debería aspirar
Puerto Peñasco ahora, remite necesariamente a interrogar el
concepto de
planeación municipal en Puerto Peñasco y redefinirlo con
las aportaciones de
Emilio Pradilla (2005, 15-22) y Carlos de Mattos (2005, 2-9) para
arribar a uno
que sostenga que la planeación urbana forma parte de las
políticas públicas, y
que en su sentido amplio e incluyente, debe considerar en un mismo
plano y con
el mismo peso los programas urbano y turístico.
Algunas consideraciones
sobre la planeación urbana
El estudio de
la producción de suelo urbano y sus formas de acceso mediante la
invasión y la
regularización como etapa precedente de la
autoconstrucción de vivienda ó
adscripción de un programa de de vivienda social, fue
común denominador de los
analistas de las principales metrópolis del país del
siglo pasado. Jiménez
(1995), Duhau (1998), Villavicencio (2000), Cruz (2001), y
Coulomb (2006), dan cuenta de ello.
Pero darle
seguimiento a este fenómeno en una ciudad litoral de turismo
masivo como Puerto
Peñasco es una asignatura pendiente. Todavía más,
porque uno de los elementos
novedosos es el retiro paulatino de
Estado y la emergencia del sector privado en la construcción de
la vivienda;
allí donde los ejidatarios como agentes del mercado de suelo
urbano juegan un
papel fundamental. La interrelación de todos estos actores
permite darles voz y
explorar nuevas variables aún no contempladas en estudios de
esta naturaleza.
Además, en
materia de planeación y desarrollo urbano daría pistas
para identificar el
carácter estratégico ó regulatorio de los
instrumentos de la misma. Me refiero
a la planeación urbana que se basa exclusivamente en planes y
programas de
desarrollo urbano, pero que también contiene una
dimensión estratégica que
permite aplicar las regulaciones en función de un proyecto de
ciudad.
En este
sentido, sería prudente observar la producción de
vivienda en los esquemas de
reservas, provisiones, usos y destinos enfatizando los instrumentos
destinados
a regular el mercado del suelo y los beneficios privados derivados de
la
inversión pública.
Para aproximarnos
en un primer momento, no hay más que echarle un vistazo al
renglón de vivienda
en el Plan Municipal de Desarrollo Urbano de Puerto Peñasco;
allí se plantea el
objetivo de “impulsar la construcción de viviendas dignas, bien
planificadas, a
las cuales tengan acceso las familias rocaportenses, en especial
aquéllas con
mayor rezago”. Se dice que la estrategia para lograrlo es “gestionar
recursos
para detonar la inversión en infraestructura de vivienda
garantizando la
construcción de las mismas en el casco urbano y el área
rural”. Y las líneas de
acción: 1) Revisar la legislación y reglamentos en esta
materia para llevar a
cabo la construcción de viviendas de una forma adecuada; 2)
Coordinar con el
Instituto de Vivienda del Estado de Sonora (INVES) la
construcción de 5000
acciones de vivienda; 3) Facilitar a desarrolladores y promotores de
vivienda
de Infonavit, Prosavi, y Fovissste su establecimiento en la plaza
mediante la
adquisición de suelo urbano y apoyo en la tramitología
municipal con el fin de
hacer más ágil el proceso; 4) Crear un programa para la
construcción de
vivienda mediante un esquema de financiamiento revolvente”.
La promesa de
desincorporar 300 hectáreas de tierras ejidales para uso
comunitario y las
primeras gestiones municipales ante el Instituto de Vivienda del Estado
de
Sonora (INVES) de un programa de vivienda social, son indicadores
claves para
plantear las primeras preguntas de un estudio más amplio que
rebasa este
artículo. ¿Se trata de los primeros pasos de una
política municipal de reservas
territoriales? ¿Cómo está concebida la misma?
¿Cómo se concreta? ¿Cuál es el
papel de los actores sociales en ésta? ¿Cuáles son
las respuestas sociales a
dicho planteamiento? ¿Cómo reorganiza el espacio urbano
medidas de esta
naturaleza?
Turismo, detonante local
Puerto Peñasco, ciudad ubicada en el
litoral sonorense del Mar de Cosrtés, tiene una historia fincada
en la pesca y
el ferrocarril desde la década de los años treinta hasta
la década de los
noventa, misma que finalizó con la crisis de las cooperativas
pesqueras y la
emergencia del turismo como la actividad económica que
rescataría a los
habitantes de la cabecera municipal. La agricultura y ganadería,
casi
imperceptibles por las condiciones adversas de sus productores
ejidales, reaparecerán
más tarde como un importante escenario de los cambios
territoriales al
incorporar su área productiva al mercado inmobiliario de
infraestructura
turística.
Es pertinente señalar que en la
década de los noventa también se aprobaron dos decretos
relativos a las Áreas Naturales
Protegidas en la
modalidad de Reservas de la Biosfera: El Pinacate y Gran Desierto de
Altar y El
Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, que
más que cumplir con su
cometido, parece ser que le dieron pauta a la promoción de los
proyectos
gubernamentales de turismo masivo. Así fue como en el año
2000 se dio a conocer
la Escalera Náutica del Mar de Cortes con una proyección
a 25 años, y en el
2003, se aprobó el Programa Regional de Desarrollo
Turístico del Corredor Guaymas-San
Luis Río Colorado, que incluye no solamente a Puerto
Peñasco, sino también a
Caborca, Hermosillo, y Guaymas. Todavía más, en el 2005,
el Programa de
Desarrollo Urbano Turístico de Puerto Peñasco fue
autorizado como un programa
municipal que orienta legal y jurídicamente la principal
actividad de la
región. Todos los programas fueron elaborados por el Fondo
Nacional de Turismo
(Fonatur).
Este es el marco en el que la
iniciativa privada ha invertido 1633 millones de dólares en los últimos cinco años, el
equivalente a
trece años de presupuesto total de Hermosillo (la capital de la
entidad), y
donde la localidad de 44 mil habitantes incrementa su población
pero no así el
desarrollo de la infraestructura urbana y la vivienda en la comunidad.
“A Puerto
Peñasco le hacen falta 4 mil viviendas de interés
social…” afirma el director
de Desarrollo Urbano del municipio. Sin embargo, autoridades estatales
del
turismo señalaron que para el año 2025 la
inversión privada en infraestructura
turística alcanzaría el rango de los 2 mil 621 millones
de dólares, mismos que
deberán estar correspondidos con inversión gubernamental
de al menos 2 mil 772
millones de pesos en infraestructura básica y servicios
públicos. Y no es para
menos, según las proyecciones oficiales la población de
Puerto Peñasco crecerá
10% en los próximos veinte años al pasar de 44 mil
habitantes a más de 415 mil.
Ahora bien, este amplio panorama
descrito hasta aquí contempla el marco construido de las
múltiples ciudades
turísticas proyectadas en la franja costera del municipio incluyendo el núcleo urbano original. Nos
referimos a los tres núcleos urbanos con 18 unidades
territoriales de
planeación considerados en uno de los recientes programas de
desarrollo urbano.
UNIDADES
TERRITORIALES DE PLANEACIÓN
|
|
LOCALIDAD
|
SUPERFICIE
HECTÁREAS
|
|
|
NÚCLEO URBANO NORTE
|
|
1
|
Adair
|
5,075
|
|
2
|
Pinacate
|
5,164
|
|
3
|
Costa Norte
|
1,438
|
|
4
|
Costa Centro
|
902
|
|
5
|
Costa Sur
|
1,481
|
|
6
|
Cerro Prieto
|
3,779
|
|
7
|
Sandy Beach
|
387
|
|
|
NÚCLEO URBANO CENTRO
|
|
8
|
Urbano Norte
|
2,056
|
|
9
|
Urbano Central
|
2,914
|
|
10
|
Urbano Sur
|
4,827
|
|
11
|
Industrial
|
2,152
|
|
12
|
Rocky Point
|
43
|
|
13
|
Ecológico
|
357
|
|
|
NÚCLEO URBANO SUR
|
|
14
|
De Altar
|
4,890
|
|
15
|
Morúa
|
2,756
|
|
16
|
La Pinta
|
7,350
|
|
17
|
San Jorge
|
7,811
|
|
18
|
Conservación
Ecológica
|
18,118
|
Fuente:
Plano E 2, estrategia de organización territorial. Programa de
Desarrollo Urbano Turístico,
SIUE, 1999.
Sin embargo,
es importante mencionar que el núcleo urbano original reporta ya
indicadores
preocupantes de urbanización tales como: segregación,
inmigración masiva,
crecimiento explosivo, déficit de servicios básicos,
demanda de suelo, agua y
energía, depredación de los ecosistemas locales,
vulnerabilidad social, y
predominio de formas de gestión urbana verticales que limitan la
participación
social. Características específicas, por cierto, de
ciudades turísticas
litorales como Cancún y Acapulco que han sido estudiadas en
México por Hiernaux
(1999), Córdoba y García (2003), y Connolly (1994). Uno
de los denominadores
comunes que las distingue es la traza urbana que separa la zona
destinada al
turismo de la ciudad denominada de “servicios”.
El caso de Puerto Peñasco presenta
esta situación. Aunque forjada desde los años treinta, su
crecimiento
desordenado ha obedecido a prácticas sociales y gubernamentales
ausentes de la
dirección de una política
urbana y
principalmente a una política municipal de vivienda efectiva y
sistemática. Los
casos de las colonias Nuevo Peñasco y San Rafael, la primera
recientemente
regularizada, y la segunda, en proceso de regularización son los
ejemplos más
recientes de los asentamientos humanos irregulares en la periferia.
Actualmente el espacio físico que
ocupa la mancha urbana es de 1630 hectáreas y hasta 2007 el
gobierno municipal
solicitó la desincorporación de 300 hectáreas
ejidales para fines de reserva territorial.
Un testimonio
que revela de manera fiel este boom de
Puerto Peñasco es el de una habitante nacida en lugar:
“ Pues sí verdaderamente
se ha
notado mucho ese cambio, hay muchos comentarios de que nada paraba los
desarrollos turísticos, que venían incluso mucho mas
proyectos, mucho más
grandes de los que ya se habían iniciado y pues todos los ojos
estaban puestos
en Peñasco, tanto de los inversionistas mexicanos y pues
internacionales y
europeos, todo eso se comentaba en Peñasco, y sí,
nosotros empezamos a observar cómo
mucha gente empezó a inmigrar a Puerto
Peñasco, gente de Estados Unidos, gente del sur de la
República, en busca de
esas fuentes de trabajo que se estaban abriendo, principalmente en la
construcción; también empezamos
a notar,
yo como persona que siempre he vivido ahí en Puerto
Peñasco, la apertura de
muchos negocios, negocios en cuanto a restaurantes, bares,
también negocios de ropa, boutique de ropa y
muchos, muchos empezaron a llegar también grandes tiendas
departamentales, está
ahí por ejemplo Coppel, se
abrió también
Ley, se abrió un Super Val, cosas y
construcciones muy grandes que para la gente de Puerto Peñasco,
fue
sorprendente y a la vez decíamos qué bueno, esto indica
futuro, indica
progreso, pero de un de repente también las
rentas de los departamentos, de las casas, se fueron
exorbitantemente caras.
Las personas que venían contratadas por las empresas de los desarrollos turísticos que les
daban
el pago de la renta fueron las que empezaron a encarecer todos los
precios de
las rentas, de la venta de los terrenos; un simple terreno en Puerto
Peñasco ya sea en el centro o en las afueras no se baja de 40 ó 60
mil
dólares o sea que nosotros los de ahí de Puerto
Peñaso pensamos que esos
precios son exorbitantes, que no es para
tanto, pero bueno, la gente aún así los empezaba
adquirir, y decíamos bueno qué
vamos hacer con esto, porque los habitantes de Puerto Peñasco empezamos también a notar que eso nos
empezaba a afectar indirectamente porque todo se estaba encareciendo,
había
muchas ventas de condominos diariamente, se decía, yo escuchaba
con amistades
que se dedican a eso, que estaba muy bien, que se venían nuevos
condominios,
que ya venían otros proyectos y pues que esto no lo paraba nadie
(…)”. (
Entrevista propia a Luciela González, 27 de septiembre de 2007).
Crecimiento de la ciudad y
planeación municipal
Es indudable que el período de
estudio (2000-2007) resulta ser el más dinámico en la
economía local reciente
pues se incrementan las actividades relacionadas con el sector
turístico, sobre
todo el de la construcción, y como ya dijimos, la tasa de
crecimiento
poblacional registra 7.34% el más alto de la media estatal y
nacional en más de
6 puntos, siendo la primera de 1.4 y la segunda de de 1%. Para ilustrar
lo anterior,
valga decir que para 2007 se habían aprobado una cincuentena de
proyectos
turísticos entre los que se cuentan hoteles de cinco estrellas,
fraccionamientos de turismo residencial, y áreas de
recreación turística como
bahía para el ecoturismo, y pistas para autos de carreras.
Desde la perspectiva territorial
adquieren relevancia nuevas localidades donde se ubica la actividad
turística
(además de Las Conchas y la Choya), pero el núcleo urbano
original trata de no
perder su preeminencia y se conecta con éstos a través de
un nuevo trazado de
calles y bulevares que la ubican como nodo principal de este sistema.
No en balde aquí se concentra la
mayor parte del comercio y los servicios pero también las
autoridades que toman
decisiones en materia de desarrollo urbano y ordenamiento territorial.
Por esta
razón, resulta imprescindible conocer la noción de ciudad
que se proyecta y que
se tiene para referenciar las prácticas sociales de
construcción de la misma.
Vale adelantar que se trata de una ciudad con escasa reserva
territorial y
prácticamente nulos programas de vivienda social hasta 2005 que
se aprueba el
Programa de Desarrollo Urbano y Turístico de Puerto
Peñasco(Fonatur/Gobierno
Municipal) y que se expande desordenadamente hacia el extremo oriente
del centro
urbano con un saldo de 55.1% de vivienda precaria y popular. (Plan
Municipal de
Desarrollo Urbano de Puerto Peñasco, 2006-2009, s/p).
Seguramente por este motivo, desde
1998 se reporta un diagnóstico severo que no se vuelve a repetir
en ninguno de
los planes y programas municipales. En él se reconocen los
desequilibrios en
el ordenamiento urbano a causa del
desarrollo turístico “que se viene arrastrando desde varios
años atrás” pues se
asegura que el crecimiento de la ciudad se ha presentado sin
regulación
permitiendo incongruencia en los usos del suelo; lo que agotó
las reservas
territoriales. Continúa el documento asegurando que las
“anomalías urbanas” que
obstaculizan los intereses de ordenamiento de la ciudad, son entre
otros:
La falta de un sistema de
vialidades planificado.
Escaso señalamiento
vial y nomenclatura.
Insuficiente espacio para
el deporte y la recreación.
Contaminación de
industrias procesadoras en la zona
habitacional.
Ineficacia en el combate de
la contaminación
ambiental.
Y remata con el tema crucial: las
irregularidades en la situación legal de la tenencia de la
tierra, son muy
significativas al reportar duplicidad en los títulos de
propiedad, mal diseño
de deslindes, y múltiples invasiones urbanas; asuntos atendidos
por la autoridad,
según el documento, pero sin dejar de ser persistentes hasta la
fecha (Plan
Municipal de Desarrollo Urbano de Puerto Peñasco, 1998-2001, 45).
Estas mismas preocupaciones se
retoman en los siguientes planes municipales de desarrollo aunque en
términos más
generales. Por ejemplo, se dice que urge la urbanización de
terrenos y suelo
municipal con dotación de servicios básicos para
ofertarlos a la vivienda,
comercio, e industria; por lo que se requiere de reservas territoriales
que
garanticen la disponibilidad de espacios para el crecimiento urbano y
productivo
de la ciudad.( Plan Municipal de Desarrollo Urbano de Puerto
Peñasco, 2001-2003,
60).
Como dijimos anteriormente, las
acciones concretas en materia de reservas territoriales se toman a
partir de
2005 con la expropiación concertada de 241 hectáreas al
ejido San Rafael (que
más tarde ascenderían a 396, ver siguiente apartado), y
que 141 fueron
destinadas a este banco de tierras municipal y el resto fue objeto de
regularización de lotes invadidos (“ocupación previa”
según el documento) en
diferentes colonias de la ciudad, aunque el mayor número de
ellas se localiza
en lo que ahora se denomina colonia San Rafael.
Textualmente el documento oficial
agradece a los ejidatarios “su buena disposición para llevar a
cabo esta
importante acción” y precisa el uso de las 10 hectáreas
donadas al ayuntamiento
para equipamiento urbano en la propia colonia San Rafael y
también en la
colonia Nueva Esperanza. En la primera, 1 hectárea para la
construcción de
iglesias, 1.7 hectárea para áreas escolares, 7.7
hectáreas para áreas verdes; y
en la segunda, 1 hectárea para la construcción de un
parque, instalaciones
deportivas, y áreas verdes.(II Informe de Gobierno Municipal, 15
de septiembre
de 2005, 26-28).
Finalmente, en materia de planeación
urbana, se reporta la donación de 800 hectáreas de parte
del ejido Las Lágrimas
para el crecimiento de la reserva territorial, mismas que se contemplan
ya en
el Programa de Desarrollo Urbano y Turístico de Puerto
Peñasco avalado por Fonatur.
Un poco más tarde, en 2006, se
confirma y se precisa en Acta de Cabildo que las 800 hectáreas
del ejido Las
Lágrimas se incrementan a 3000 en tres etapas expropiatorias de
1000 hectáreas
cada una donde los beneficiarios en partes iguales son el ayuntamiento
y el
propio ejido, “50% cada uno”. ( Acta No.2 de Cabildo, 20 de octubre de
2006).
Asentamientos humanos
recientes: Nuevo Peñasco y San
Rafael
La alta tasa de crecimiento
poblacional de 7.34% registrado por INEGI en 2005,haría suponer
el boom de la
industria de la construcción de vivienda social, lo cual no fue
así; si bien es
cierto que la ciudad creció con nuevos fraccionamientos urbanos
como Brisas del
Golfo y Nueva Aurora, también lo es que hubo otra área de
mayor afluencia en la dirección
oriente de la ciudad; las
emergentes colonias Nuevo Peñasco y San Rafael.
La primera, un asentamiento humano
irregular, inició su desarrollo en terrenos federales que el
municipio ha
terminado por regularizar paulatinamente aunque no ofrezca programas de
vivienda
social, servicios públicos municipales ni infraestructura
urbana. Se trata de
una superficie de aproximadamente 3 hectáreas habitada por 200
familias que
moran en viviendas de calidad precaria (cartón y lámina),
calles de terracería,
abundantes baldíos, escasos comercios y nulas áreas de
recreación. Las
condiciones de vida son muy malas debido a la falta de servicios
básicos como
agua, luz, y drenaje. Las cuales suplen con conexiones ilegales a los
postes de
la Comisión Federal de Electricidad, así como la entrega
de agua por pipas de
parte del ayuntamiento, y las letrinas particulares; es de hacerse
notar los
arroyos de aguas negras que salen de las viviendas hacia la calle
formando
bordes y hoyos peligrosos para los peatones y carros que transitan por
el
lugar.
En visita de trabajo de campo, nos encontramos
con un grupo de norteamericanos pertenecientes a
Amor Rico Ministries que es una
organización civil con actividades
religiosas pero también con trabajo de desarrollo comunitario
que ofrece un
programa gratuito de construcción de vivienda de madera y que ha
tenido mucha
aceptación en el lugar. Se alcanza a apreciar algunas viviendas
con estas
características aunque también las de modalidad “trailas”
que son casas
rodantes de segunda mano, seguramente donadas por usuarios
norteamericanos.
En entrevista exploratoria con su
líder, éste aseguró que el programa ha tenido
mucho éxito y se coronaría con la
coordinación del ayuntamiento para que éste ofreciera
lotes y ellos lo
completaran con las viviendas de madera. Esto no ha ocurrido a la
fecha. (Entrevista
propia a María Jesús, 13 de
febrero de 2007).

La colonia Nuevo
Peñasco fue originalmente un asentamiento urbano irregular
constituida con
viviendas de materiales de cartón, madera y suelo urbano carente
de servicios públicos.

La autoconstrucción de
vivienda es otra alternativa de los vecinos de la colonia
Nuevo Peñasco

Organizaciones civiles
norteamericanas con actividades religiosas visitan la colonia Nuevo
Peñasco, con
el objetivo de identificar carencias y ayudar a suplirlas. La
convivencia y
el reparto de comestibles es una
práctica común.

La enseñanza de la
palabra de Dios, forma parte de la estrategia de acercamiento
con los vecinos de la
colonia Nuevo Peñasco.
Asimismo, la colonia San Rafael que
tampoco cuenta con los servicios públicos municipales se ha
expandido por la
promoción de lotes vía ayuntamiento. Más
particularmente, se trata de una
superficie de 396 hectáreas expropiadas por el gobierno
municipal al ejido San
Rafael con el objetivo de agregarlas a la reserva territorial de la
ciudad.
Desde el segundo informe de gobierno
de 2005, se precisa el uso de los mismos de la siguiente manera: 8.2
hectáreas
para área de servicios y donación, 165.4 hectáreas
para vialidades, y 222
hectáreas para tierras “vendibles” (50% para los ejidatarios y
el otro 50% para
el ayuntamiento).
Esta decisión ha sido ratificada en
Cabildo muy recientemente. (Acta No.8 de Cabildo, 23 de febrero de
2007).
Es importante recordar que este
mismo año se aprueba el Plan Municipal de Desarrollo Urbano
Turístico que
contiene un plan de ordenamiento del territorio municipal donde suelo
urbano y
rural se reorienta a las actividades turísticas.
Por eso no extraña este tipo
de expropiaciones “concertadas” donde el
municipio paga el monto de la expropiación y promueve la venta
de lotes a
familias de escasos recursos en la periferia oriente de la ciudad.
Un caso que ilustra este
planteamiento, es el de María Jesús.
Originaria
del estado de Durango llegó a Puerto Peñasco
acompañada de su hija menor en
2004 para reunirse con su marido, un albañil asalariado en la
construcción de hoteles del lugar.
Le pregunto desde cuándo
vive en la colonia San Rafael y ella responde que llegó a
Peñasco “…hace como
tres años, pero aquí en el terreno tengo dos años
viviendo, o sea, viví un año
de renta, entonces me salió la oportunidad de comprarlo y lo
compramos (…) pues
aquí más que nada las rentas son muy caras, nosotros
pagábamos tres mil pesos
por mes, entonces pues no nos dábamos abasto, y pues ahí
vamos a empezar poquito
a poquito”. Asegura que todos sus vecinos ya tienen el certificado de
compra
expedido por el Ayuntamiento aunque no el registro de la propiedad
porque ésa
es una gestión que hará el propio Ayuntamiento una vez
que concluya el mismo
proceso en la colonia Nuevo Peñasco, aledaña a
ésta. Dice que el terreno mide
14 metros de frente y 28 de fondo y que la casa que habita la
construyeron los
“gringos” (…) “ yo ya la compré así con este cuartito, o
sea, ya venía aquí, yo
tenía una traila pero pues la
vendimos porque se subían muchos animales, víboras y
alacranes y nos daba mucho miedo, y la
vendimos, aquí la
teníamos la traila”. Asegura que los
norteamericanos construyen estas casas para ayudar a la gente “…va uno
y se
apunta en la iglesia de ellos, entonces lleva uno sus papeles, donde
consta que
es de uno, y ya ellos lo programan para venir a hacerle su casa”.
Le pido que me
describa Puerto Peñasco y la colonia donde vive y me responde
que el primero “…
es un lugar bonito, muy bonito, o sea más que nada está
bonito y se puede vivir
nomás que el único problema es la droga, aquí es
muy común para toda la gente
aquí, que viene de lejos que lo ve, se le hace una cosa fea, que
si no hubiera
eso, todo estaba bien aquí en Peñasco, porque inclusive
nosotros aquí cerquita
tenemos el tiradero donde venden la droga, entonces al ver a la gente
que pasa,
pues ay no, nomás con que eso no hubiera, porque allá
donde yo vivo no es así,
o sea allá se esconden un poquito más, y aquí
hasta los niños les venden,
entonces digo ay no”. El segundo lugar, la colonia San Rafael, lo
describe así:
“Ay!, bien hermoso, bien hermoso porque aquí donde voy a vivir
va a estar el
bulevar para el aeropuerto, tiendas muy grandes que ya están
planeadas para acá
entonces, se imagina, un buen lugar que me tocó a mí
aquí, ahorita se ve así
pero al rato, pasado el tiempo estará mejor (…) En ese
baldío, inclusive la
escuela va a estar arriba, o sea que todo vamos a tener cerca, o sea
que
estamos casi en medio de todas las comodidades que van a estar, y de
las
necesidades que vamos a tener, la Cruz Roja, también van a poner
Cruz Roja, el
panteón también por acá va a quedar (…)Todo ese cuadrote que está, va a ser todo una placita, van
a poner un centro
de salud y una demarcación de policía también lo
van a poner ahí y jueguitos,
canchas para que vayan los niños, por eso le digo a mí me
quedó enfrente de
eso”. (Entrevista propia a María Jesús realizada el 26 de
septiembre de 2007).
El trazo urbano
de la colonia San Rafael lo
realizó el Ayuntamiento local y cuenta con
calles anchas y
terrenos amplios; en cambio no goza de los servicios públicos.

María Jesús y Abigail,
madre e hija, además del marido, viven
en una cas de madera construida por grupos religiosos norteamericanos
en la
colonia San Rafael.

Este es uno de los
pocos locales comerciales de ambulantaje en la colonia San Rafael.

Escenas como ésta
menudean en la colonia San Rafael; a la vista los recipientes de
agua (tambos) que son
surtidos del vital líquido por pipas particulares o municipales.
Por lo que toca al ejido San Rafael,
y solamente para darnos una idea del banco de tierras dicho
núcleo rural y de
su ubicación, revisemos la siguiente tabla y consultemos el mapa
anexo.
EJIDO SAN RAFAEL
|
Dotación: 8,350 has.
para 22 solicitantes
Resolución
presidencial:
29 noviembre de 1976
Publicado en el Diario
Oficial:
21 febrero de 1977
Dominio
pleno:
11 abril de 1997
|
Fuente:
Archivo del Registro Agrario Nacional. Expediente 1041, legajo 1, hoja
39-40
En primer lugar hay que reconocer
que esta dotación es muy reciente, bastante generosa para un
número reducido de
solicitantes, y con una posición envidiable en la periferia
oriente de la
mancha urbana; colinda en sus extremos con dos rúas importantes:
en el extremo
poniente con la carretera de Peñasco-Sonoyta, y en el extremos
oriente con la
carretera Peñasco-Caborca. Todavía más, su terreno
se extiende hasta la orilla
costera del Estero de Morúa, una zona turística
exclusiva. Queda pendiente
cruzar la estrategia territorial del Plan Municipal de Desarrollo
Urbano y
Turístico de Puerto Peñasco 2006 con esta superficie para
conocer la vocación
de la mayor parte de dicha área.
Ejido Las Lágrimas,
futuro banco municipal de tierras
El ejido Las Lágrimas, otro de los
ejidos colindantes a la mancha urbana, también saltó al
escenario principal
debido a que es considerado en el PMDUT-PP como un ente factible de
vender
suelo rural en el mercado de tierras del gran turismo. Las autoridades
municipales, por su parte, consiguieron convenir con las autoridades
ejidales
la donación de 800 hectáreas para la reserva territorial
aunque más tarde se
confirmaría su incremento en 3000 hectáreas
desincorporadas en tres etapas de
1000 hectáreas cada una donde el 50% de las ganancias son para
el ayuntamiento
y el resto del 50% es para los ejidatarios. Se asegura que la tercera
etapa,
donde el acuerdo inicial era del 10% para el ayuntamiento,
aumentó al 50%
debido a las gestiones de la síndico en turno. (II Informe de
gobierno
municipal de Puerto Peñasco, 15 de septiembre de 2005 y Acta No.
2 de Cabildo, 20
de octubre de 2006).
Un vistazo rápido a la situación de
este ejido aporta elementos para considerarlo un actor concurrente al
mercado
de suelo urbano de lugar. Cfr. Mapa Anexo, Op.Cit.
EJIDO LAS LÁGRIMAS
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Dotación: 19,575
has. a 47 solicitantes
Resolución
presidencial: 20
diciembre de 1984
Publicado en el Diario
Oficial:
15 agosto de 1985
Dominio
pleno:
23 septiembre de
1997
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Fuente:
Archivo del Registro Agrario Nacional. Expediente 1, legajo 1, hoja 4
Notas finales
- La
planeación urbana en Puerto Peñasco ha sido insuficiente
porque no planteó un
programa integral de la zona urbana y la zona turística sino
hasta el año de
2006, de tal forma que el marco construido acusa síntomas de una
especie de
dualidad intrametropolitana donde la crisis de la vivienda y los
servicios
urbanos, la persistente y creciente desigualdad social, la pobreza
urbana y los
fenómenos de exclusión, ya están a la vista.
-
Particularmente el problema de vivienda y asentamientos humanos
irregulares,
está asociado a la ausencia de reservas territoriales
municipales y a una
estrategia inadecuada de producción de suelo para los habitantes
de la ciudad.
Con las tierras ejidales se abre un mercado sui generis que acusa
prácticas
sociales e institucionales trastocantes
de los principios económicos generales, lo que da lugar a un
escenario complejo
de interrelaciones sociales y políticas.
- El papel de
la ciudad en el turismo, está definido por su sentido de
“destino turístico”
pero debería estarlo también por el “soporte
socioespacial” que se requiere
para el buen desempeño de los servicios turísticos del
lugar. Esta
característica ofrece la posibilidad de reivindicar a la ciudad
como un lugar
digno para vivir no solo para los turistas sino también para los
lugareños
porque contaría con todos los servicios como terminal de
ferrocarril, central
de autobuses, puerto turístico para toda clase de embarcaciones,
centrales de
abasto, centrales telefónicas, etc. No está de más
insistir que éste debe ser
el modelo urbano del futuro Puerto Peñasco.
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Ficha
bibliográfica:
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Estudios de
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2008, vol. I, núm.
1 <http://topofilia.net/martinez.html>.
A N E X O

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