Topofilia:
Revista de Arquitectura, Urbanismo y Ciencias Sociales
Numero Especial Primer Coloquio Internacional: Ciudades del Turismo
Imaginario del
lugar
Eloy
Méndez
Introducción
En
el Tercer Mundo, las ciudades del turismo ofrecen un panorama de
extremos
inconciliables. Conjugan dos esferas sociales polarizadas en espacios
físicos
adyacentes e interdependientes. Soportan prácticas que merman
los recursos
naturales, disuelven lazos de cohesión de las sociedades locales
y distribuyen
la riqueza en base a un patrón que profundiza las desigualdades
sociales
mientras los turistas consumen el tiempo de ocio. Estudios recientes
que abogan
por urbanizaciones turísticas sustentables reiteran este esbozo.
Coincide
con lo anterior el interés creciente en el análisis de
las ciudades desde la
perspectiva de los imaginarios sociales. De éstos adopto los
imaginarios urbanos
al relacionarse con la pregunta sobre qué ciudad quieren
construir los
protagonistas del turismo en términos de cómo la
imaginan, en particular de lo
que hacen para lograrlo y lo que se advierte en las representaciones.
Es un
interés que conduce la exploración más allá
del anticipo del futuro que Gaston
Bachelard (1983) encuentra contenido en el proyecto de ciudad. Puesta
la atención
en Puerto Peñasco,
centro turístico en
formación, la interrogante se plantea como eje de
interlocución con los
turistas, promotores inmobiliarios, gestores, constructores,
diseñadores y,
sobre todo, con la población receptora, los ciudadanos
residentes o nativos,
incluyendo informantes de la amplia franja de población
inmigrante atraída por
la dinámica fronteriza en que se inserta el puerto.
Podría
inquirirse de manera aun más directa sobre los lugares que
componen esta ciudad.
Pero de momento es suficiente suponer que la población local
reclama espacios
más justos, equitativos, más oportunidades, no
sólo el respeto al entorno
social y cultural con que se identifica, como forma efectiva de
participación
en la ola de incremento de inversión y empleo. Más que la
ciudad toda
registrada en la cartografía, o la captada e interpretada por
los
especialistas, la población recuerda, imagina y vislumbra los
lugares, sitios
donde anuda la experiencia, entonces intentaremos aterrizar el reclamo
urbano
según estos fragmentos. El objetivo de estas notas es aclarar el
camino a
seguir en el estudio de las transformaciones de la
turistificación del puerto local,
en el Golfo de California desde los imaginarios urbanos.
¿Cuánto
y cómo ha transformado el turismo a Peñasco? La pesca,
actividad tradicional y
motivación única en el mito de fundacional del puerto, ha
sido desplazada: los
muelles de la bahía de embarque y descarga ha sido puesta en
jaque por los
nuevos actores sociales y sus requerimientos de solares en
emplazamiento
estratégico. Desde mediados de la década de 1990, el
núcleo urbano playero se
ha insertado en los circuitos globales de nichos para el consumo del
tiempo
libre, transformando en una década el paisaje local con una
cortina de
edificios en el frente marino, mientras la periferia urbana se expande
ocupada
por una amplia franja de colonias populares. No se trata de enlistar
daños y
perjuicios, ni de sacar un balance de satisfactores y deficiencias del
desarrollo urbano echado a andar, aunque es un referente insoslayable y
una de
las bases para el análisis, sino de registrar las
prácticas y representaciones
de la gente involucrada, a la vez que los cambios en la
significación urbana
del puerto.
Cómo
acercarnos…
Nos acercaremos a
la ciudad por sus partes, por la experiencia del lugar. El supuesto es
que éste
es el ámbito de la ciudad más común a la
experiencia del residente y el
turista, casi siempre captado sin el sentido que brindaría la
inserción en la
totalidad urbana. Los lugares son configurados a manera de fragmentos
al
atender por separado los requerimientos turísticos y responder a
historias
singulares. El punto de partida es la disposición de un bien
limitado, una
franja de territorio de sol y playa en la que se instalan sitios en los
aun más
delimitados predios individuales.
Los
espacios del turismo son construidos para la experiencia
efímera. Es decir, se
edifican permanencias que soportan actividades temporales y cambiantes.
La
paradoja se resuelve mediante un tinglado permanente de tal
flexibilidad que
soporta el cíclico uso intensivo y múltiples funciones
durante una temporada más
o menos corta, a la vez que el uso de baja y hasta nula intensidad de
sus
funciones en el resto del año. Esto implica un núcleo de
población constante
para hacer funcionar el tinglado al ritmo de los altibajos, frente a
una masa
de población intermitente de rotación rápida. Con
el andamiaje preparado, la
cristalización de lo efímero es previsible y es
programado, pero ha de parecer
sorpresivo, más o menos espontáneo, siempre
auténtico.
Parte
y todo deben acoplarse para consumar el propósito que les anima.
Las piezas han
de complementarse con eficacia para cubrir las expectativas
publicitarias,
confirmando sin sorpresa que es una ciudad del turismo. Es un
funcionamiento
sujeto a la lógica de empresa, a diferencia de –y en completa
consonancia con-
la ciudad de los nativos.
En
respuesta a la demanda, los espacios locales son dispuestos a
modo de…: riquezas naturales, entorno
construido y personas receptoras son dispuestos e interrelacionados de
tal
manera que satisfarán las fantasías de lo esperado a
quien está de paso con la
fluidez de lo espontáneo, simulando una y otra vez cual si fuera
la
primera. Tal
andamiaje es acondicionado para la realización
instantánea de las expectativas de
los participantes.
Veamos
la vía más general de trabajo, la estrategia (Figura 1).
Del objeto de interés
acotado, la ciudad turistificada, retomaremos el enunciado
hipotético a manera
de guía en el estudio de la construcción de los puntos de
encuentro, los
lugares, para develar claves al entendimiento de la
configuración urbana
turística encaminada a resolver la inseguridad de la ciudad, a
facilitar el
acceso a la apropiación de sus atractivos y el conocimiento de
los otros o
descubrimiento de uno mismo (Marc Augé 2003 y 1977). La
herramienta principal a
utilizar nos la proporciona el corpus conceptual
de los imaginarios urbanos.

Figura 1. Estrategia
El
estudio de los imaginarios urbanos en las ciudades del turismo pretende
incorporar
las aportaciones de la visión de los distintos actores, y
ésta desde las
prácticas. O sea, la interrogante central es acerca de
cuáles son las
percepciones de Peñasco en virtud de su apropiación. La
apropiación simbólica
de la ciudad por los turistas y los habitantes (los “otros”,
paradójicamente
convertidos en tales por los que llegan), es también la imagen
objetivo
referida en los proyectos apenas prefigurados o en proceso de
edificación, es
decir, el imaginario de promotores y especialistas del diseño.
Según el
propósito de rescate de la ciudad a construir por los distintos
actores que en
ella confluyen, necesitamos arrojar luz sobre el urbanismo ejercido y
de diferentes
maneras enunciado. Aspiramos a contar con mayores elementos para
interpretar el
espacio urbano local, las necesidades, preferencias y aspiraciones de
los
nativos, inmigrantes y turistas.
El
imaginario social es el elemento, dice Cornelius Castoriadis (2007) en
sus
reflexiones pioneras, que da a la
funcionalidad de cada sistema institucional su orientación
específica, que
sobredetermina la elección y las conexiones de las redes
simbólicas, creación
de cada época histórica, su manera singular de vivir, de
ver y de hacer su
propia existencia, su mundo y sus propias relaciones; este
estructurante
originario, este significado significante central, fuente de lo que se
da cada
vez como sentido indiscutible e indiscutido, soporte de las
articulaciones y de
las distinciones de lo que importa y de lo que no importa, origen del
ser de
los objetos de inversión práctica, afectiva e
intelectual, individuales y
colectivos… (Ibid., 234). La capacidad de imaginar, de evocar
imágenes, se
asocia a lo simbólico en la medida que así se expresa,
viendo lo que no es en
lo que es, pues lo primero es transferido a lo segundo.
El
imaginario es central en la formación de las instituciones, pero
negado en la
preeminencia de los fundamentos funcionales-económicos del
pensamiento occidental
heredado, en el que lo imaginario es concebido como irreal,
condición que le ha
confinado a un rol marginal en la explicación de los procesos
productivos de la
base material. Si bien las instituciones se integran por componentes
funcionales e imaginarios a la vez, el momento imaginario cobra
autonomía en la
institución mediante la alienación, de modo que “esta
autonomización de la
institución…, no reconce en el imaginario de las instituciones
su propio
producto” (Ibid., 212). Luego, se ha
diluido la perspectiva del imaginario en tanto herramienta de
comprensión de la
realidad, cuya recuperación contrae la posibilidad de
aproximarnos al
significado de las instituciones.
Tras la
aceptación
tácita de la propuesta de C. Castoriadis, Charles Taylor (2006)
selecciona un
apartado posible de la tarea a desarrollar. C. Taylor estudia la
modernidad
occidental de acuerdo al enfoque de los imaginarios sociales, sin
desdeñar las
instituciones, con la idea de mostrar el surgimiento de un nuevo orden
moral de
la sociedad. Incorpora el imaginario ante
la necesidad de explicar el sentido de las prácticas sociales,
es el caso de la
producción y reproducción del orden aceptado. Las
significaciones imaginarias brindan respuestas a las interrogantes del
ser
social de cada época, de cada sociedad. La imagen (que implica
un orden
determinado) del mundo de cada sociedad proviene del imaginario. El
objetivo de
la sociedad organizada es la seguridad y beneficio económico,
que da
significado al orden. Taylor entiende como imaginario social de las
personas el modo en que imaginan su existencia
social, el tipo de relaciones que mantienen unas con otras, el tipo de
cosas
que ocurren entre ellas, las expectativas que se cumplen habitualmente
y las
imágenes e ideas normativas más profundas que subyacen a
estas expectativas
(Ibid., 37).
Armando Silva (2006), entronca
en el imaginario social la noción de imaginario urbano,
aplicándolo en años
recientes al estudio de varias metrópolis latinoamericanas y
españolas. Según él,
se construye la ciudad por la percepción o lectura de los
ciudadanos, que es
definida por los sentimientos, por la representación a
través de la técnica y por
la representación social de la realidad, con tal supuesto aborda
el proceso de construcción
del imaginario de una ciudad.
¿Qué
intento responder con el auxilio del imaginario? Desde luego, tener
lecturas de
la ciudad desde la percepción de quienes la construyen por
realizar prácticas
constituyentes de los sitios y de quienes están de paso en la
misma, pero igual
todos la recuerdan en relatos con que refrendan su conocimiento, sea
producto
de la vivencia cotidiana en los primeros, sea del viaje en los
segundos. Con
este material puede a) reconstruirse la dimensión institucional
de la experiencia
efímera, su anclaje en la definición de figuras mediante
la designación
(representación), así como en la agrupación de
elementos en conjuntos
identitarios; b) encontrarse el orden urbano reconocido en la
apropiación
individual y colectiva de avecindados y turistas, ya no por la
interpretación
cartográfica o fotográfica de promotores y especialistas
en general, y c)
conectar la representación convencional con la ciudad imaginada.
Dichos
materiales se captan en el recorrido, son memorizados y luego
identificados en
el croquis, la postal, la fotografía, o el souvenir.
De
acuerdo con Marc Augé (1997), la forma urbana se eslabona con la
forma del
imaginario en el encuentro, la memoria y la ficción. La
ciudad de
la memoria es la que se apropia durante el recorrido, el reconocimiento
de la
historia instituida y ordenada en función de la forma urbana,
ordenada a su vez
en virtud de la potencia de las figuras históricas, abarcando el
monumento y el
lugar establecido en circunstancias registradas en el recuerdo. Los
encuentros
se sujetan a la simultaneidad de dos vectores, uno que incluiría
el orden de
descubrimiento sucesivo de la autenticidad local, dependiente del
tiempo
invertido en la observación; el otro depende más bien de
los múltiples
desplazamientos de la población arraigada, de los rituales
seguidos por los
vecinos estables, lo que provoca la confluencia de ambos vectores, pero
sobre
todo su necesaria separación en correspondencia a los roles por
completo
distintos de las personas que los efectúan siguiendo y
estableciendo marcas. La
ciudad ficticia es la del espectáculo y la que se aísla
en cotos de seguridad,
identificada con los no-lugares de los encuentros preliminares, o con
segmentos
de paso y preludio de subyugación monumental.
En
la ciudad del espectáculo es en especial atractivo actuar sobre
los lugares
vagos: residuos de espacio marginales al espectáculo y al
encuentro programado
que son, por su naturaleza, rincones de las unidades reconocibles del
paisaje,
o intersticios entre dichas unidades ¿Por
qué el interés en los espacios vagos (de relativa
invisibilidad en los registros oficiales)? Porque son espacios eludidos
por la
planeación, residuales respecto a las esferas normalizadas,
resultado del
abandono, la desatención y el deterioro. Son lugares definidos
en oposición a
los montajes planeados, emplazados en los intersticios, en pliegues
entre
espacios instituidos como visibles, convertidos en mesetas o espacios
legibles,
algo así como la tradición
Occidental proveniente de los espacios débiles
o
anónimos en extensión de la Acrópolis de Atenas
(Figura 2).

Figura
2. Acrópolis de Atenas. Perspectiva y planta
Fuente:
mapa turístico
Con la
acrópolis
se establece los términos morfológicos
de la ciudad en la cultura de Occidente. Era el
emplazamiento elevado en
la parte más alta de la topografía de la ciudad, donde
los edificios públicos se
agrupaban sobre una superficie plana delimitada por una muralla
contenedora del
recinto. Propiciado por las rugosidades del suelo, en el resto
predominaban
pliegues caprichosos salpicados de minúsculas planicies. Era una
forma de
ciudad basada en oposiciones: edificado y natural, transparencia y
opacidad,
público y privado, autoridad y pueblo, cima y base, legible e
ilegible, centro
y periferia. Se distingue desde entonces una carga simbólica
asociada a dos
segmentos de una unidad, meseta e intersticio, a los que es impuesta la
discontinuidad visual y funcional. No es difícil encontrar
similitudes y
aproximaciones en cantidad de ciudades posteriores. Tampoco escapa el
carácter
en apariencia opuesto de manifestaciones urbanas como los actuales
vecindarios
defensivos que amurallan las casas dejando fuera los edificios
públicos. Por lo
mismo es factible establecer analogías entre las burbujas
residenciales y las mesetas,
los amplios “exteriores” como intersticios.
No es una
concepción ajena a la dimensión espacial de la
noción de meseta planteada por Gilles
Deleuze y Félix Guattari (2002). Primero, aluden lo adelantado
por Gregory
Bateson, quien toma el término como “una región continua
de intensidades, que
vibra sobre sí misma”, y segundo, suscriben lo propio: “toda
multiplicidad
conectable con otras por tallos subterráneos superficiales, a
fin de formar y
extender un rizoma.” En seguida, dicen que el rizoma, la meseta,
siempre se
ubica en el medio, entre las cosas, de modo que la conjunción
“entre” indica separación
a la vez que enlace, se prolonga en las orillas de las cosas
colindantes. O
sea, la meseta no se explicaría tanto por la regularidad visual
como por la
cohesión unitaria que le subyace, en el extremo, sería
unidad de lo múltiple, o
lo múltiple en lo uno (Gilles Deleuze 1998).
Mientras la
percepción visual de meseta e intersticio se oponen, en el
sustrato son lo
mismo, o al menos la una es continuidad del otro y es también
recíproco. Nosotros
trabajaremos por esa ruta dual de la imagen
y la causa del fenómeno, manteniendo el
imaginario como eje único. Una inferencia
de esta reflexión es la concepción del viaje y el
movimiento sin inicio ni fin,
un tramo en la continuidad del tejido territorial, lo que incide sin
duda en el
sentido del viaje y el lugar: éste queda desembarazado a la vez
del compromiso
único local y único externo, es nudo y senda, pliegue y
despliegue, intersticio
y nudo, no es fin ni apoteosis de nada; si bien es espacio estriado,
marcado
para su uso, también es liso, sin huella, propio de gente que
está de paso, es
devenir.
Sin embargo,
tienen el atractivo de la ubicación opuesta a lo
estratégico (¿”casual”?)
respecto al tejido urbano, que podría ser irrelevante respecto a
la
centralidad, pero inevitables y hasta necesarios en el tejido urbano,
del mismo
modo que los pliegues epidérmicos del cuerpo humano. A veces
ocupados por
grupos sociales o actividades inexistentes a los ojos de la prensa de
sociales
y hasta de la cartografía oficial, poseen la vida intermitente
que le dotan
actividades también sin valor de centralidad (escenarios del
grafitti, refugio
de desempleados, juegos barriales, basureros, depósitos de
equipos inservibles,
edificios abandonados). La revaloración repentina de
áreas arruinadas con el
difundido ejemplo del museo Guggenheim de Bilbao (Iñaki Esteban
2007), así como
las más diversas intervenciones de gentrificación,
muestra el potencial de
dichos espacios en términos de incorporación al mercado.
Pero en nuestra
estrategia tienen la relevancia de incorporar marcas espaciales del
imaginario
en el mapeo de los lugares, pues queda la pregunta ¿cuál
es la presencia de los
lugares vagos en los croquis de la rutina? O, si se quiere, entre las
luces del
espectáculo, cabe pensar si el resto oscuro de la ciudad queda
reducido a
espacio vago.
El
recorrido (de la ciudad, de los lugares), mediante el cual se ven , se
nombran
y se interrelacionan las cosas, será el procedimiento
privilegiado en el
seguimiento de los imaginarios. Son los recorridos de los informantes,
también
los recorridos de nuestro trabajo de campo, de reconocimiento,
verificación y
relectura de la
ciudad. El
dibujo de las secuencias se compone de los lugares, que son espacios de
encuentro, paraderos con un fin específico, y los tramos de
tránsito entre uno
y otro, entre la salida y la llegada de regreso, que suele ser un
circuito
circular, de retorno. Las múltiples secuencias de cada recorrido
han de
plasmarse en mapas que, en principio, carecen de sentido, se pierden en
el
valor de la circunstancia que les relega a la improvisación de
los destinos
sugeridos por el espectáculo simulado. Sin embargo, es una pista
valiosa que imprime
coherencia a la experiencia y facilita el siguiente paso, la narración. Con
ésta
completaríamos el propósito de la lectura de inicio al
permitirnos la
apreciación de conjunto, para entonces contaremos con los
elementos suficientes
para un modesto acercamiento a la totalización, la que puede
lograrse con un
muestrario de espacios fragmentados, con significados difíciles
de hilvanar. Es
previsible la obtención de un bagaje de narraciones y secuencias
que apuntan a
un relato desarticulado, si bien con puntos de confluencia, muy
limitado en la
aprehensión de la totalidad urbana. Lo cual no señala
limitaciones de la
estrategia de trabajo, más bien refleja los rasgos de la
experiencia y de ahí
la validez del producto. Debemos ahora aclararnos los supuestos de
encuadre de
los informantes.
La
analogía del teatro
La
comprensión de la lógica del tinglado preparado para los
encuentros se facilita
con el entendimiento de la interacción en la vida social. Son
relaciones
previstas y consumadas en ámbitos delimitados, cuya
realización planeada en
sitios turísticos nos interesa.
Para
incursionar en él utilizo la búsqueda de los principios
de la interacción cara
a cara que Erving Goffman (1997) realizó en instituciones de la
sociedad
angloamericana, auxiliándose de analogías con la
dramatización teatral (ver la
Figura 2). Este supuesto le faculta para decir que la actuación
se realiza sobre
todo en dos lugares dotados de signos específicos y
diferenciados. El primero
sería el que denomina región frontal, anterior o
delantera, donde el individuo
asume su fachada personal ante el auditorio, observando con decoro los
valores
sociales corrientes y representando con ello la realidad. La
actuación implica responder a roles y normas prefijadas,
sostener la máscara
(de actuar como persona), las apariencias del caso y, en consecuencia,
dentro
de márgenes difíciles de precisar, tomar el mundo a modo
de escenario. Es el
contexto en el cual cada quien tiene su “lugar social” que, dice E.
Goffman (Ibid.: 86), no es algo material
para ser poseído y luego exhibido; es una pauta de
conducta apropiada, coherente, embellecida y bien articulada (…) es (…) algo que debe ser representado y
retratado, algo que debe ser llevado a
efecto. Se entiende que es una pauta en la que se está
entrenado para
realizarla con naturalidad, siguiendo los pasos de toda ceremonia. El
segundo,
separado del anterior, es la región posterior o trasera,
dispuesta para que el
actor se relaje dejando provisionalmente el personaje, la
máscara, consiguiendo
el descanso y refugio, informalizando la interacción con los
demás actores.
Ambos lugares se ejemplifican con las piezas de una casa: la sala en el
frente,
para presentarse a una especie de auditorio, mientras se albergan
actividades
reservadas en los baños, la cocina o las recámaras, donde
los residentes se
retiran de la presión directa de visitantes. Goffman agrega un
tercer lugar, el
sobrante respecto a los dos mencionados, ubicado fuera de los muros
envolventes
del edificio, es la región exterior, donde se presentan los
extraños.
Figura 3. Analogía con el teatro
Goffman
reconoce que no todo espacio funciona como un teatro. Pero encuentra
útil el
paralelismo sugerido en su propósito de aplicarlo a
establecimientos sociales
como una industria o un comercio. Habría de decir también
que tiene utilidad en
la comprensión de unidades de coexistencia con relativo
aislamiento, como los
complejos hoteleros, viviendas en condominio, los vecindarios
defensivos y
hasta los circuitos de tours, formas predominantes de la oferta
turística
urbana. Más todavía si complementamos el esquema con otro
estudio de Goffman
(1979) sobre el interaccionismo, en el que se ocupa de las reservas
territoriales del yo, señales, infracciones territoriales,
signos de
vinculación (y con ellos las
funciones que
denomina rituales, marcas y señales de cambio) y, finalmente,
las apariencias
normales, pues con estos elementos aporta al entendimiento de las
pautas de
comportamiento social en la vida pública, en los cuales se
interesa debido a
que “constituye un aspecto de una compleja inquietud que se expresa de
modos
diversos en la inseguridad y la falta de civilidad actuales de las
calles de
nuestras ciudades.”
En seguida, con
la
intención de saber qué quiere el
turista, qué busca, Dean MacCannell
(1973)
retomó las
regiones de Goffman. Sin desdeñar al turista, sin descalificar
la posible
irrelevancia de sus incursiones, D. MacCannell le encuentra el sentido
de la
búsqueda de autenticidad de la experiencia. Este
objetivo, derivado de las
peregrinaciones religiosas, le resulta tan trascendente que le parece
contribuye
a la preservación del individuo en la sociedad. Lo
auténtico, dice MacCannell, convalida al
sobreponerse a lo falso. A su vez, estos valores se oponen en
la medida
que la realidad requiere de la mistificación social, es decir,
las relaciones
entre personas parten del ocultamiento naturalizado de la autenticidad
de los
individuos, y el paso del encuentro de inicio hacia el conocimiento
real
consiste en un camino hacia la revelación. Es
el proceso que merece la atención
de MacCannell, quien recurre a la metáfora de Erving Goffman
(1997) del
transcurso de la región delantera a la trasera para indicar el
tránsito de la
incursión en el espacio turístico hacia su
autentificación a lo largo de seis
actuaciones sucesivas o puestas en escena (stage
setting), propiciatorias de la penetración progresiva del
extraño en la
atmósfera íntima de los nativos, las 3 primeras
serían variantes de la región
frontal y las otras 3 las variantes de la región trasera. En
esta óptica, lejos
de las trivialidades, el turista se instala en la actuación de
una relación
trascendente, con el referente perfecto del vía crucis.
Analogía
con el cine
Una cosa es el
tránsito, la vivencia, y otra el punto de interacción
intensificada. No sólo
interesa el lugar apropiado desde la experiencia del visitante o del
avecindado, también desde la intencionalidad de quien lo
establece. Importa la
perspectiva del consumidor a la vez que la de quien induce que se
realice en este lugar y de esta
manera. Es un punto de vista que revela nuestra intención de
actuar en los imaginarios del mismo modo que la oferta actual responde
a ellos
estructurada y estructurante, bajo el supuesto de que no hay respuestas
únicas
preestablecidas, de que hay un régimen alternativo de
imágenes.
No es forzado
establecer analogías de los espacios del turismo con la
lógica cinematográfica.
Los megadesarrollos turísticos responden a un plan sujeto al
diseño de
trayectos controlados de principio a fin en cada parcela, donde el
partido
arquitectónico se ha estandarizado en función de un
programa reiterativo. De
modo que la adopción de la imagen-movimiento es congruente con
los grados de
apropiación del lugar en términos de percepción,
acción y afección (Gilles
Delleuze, 2003). En el entendimiento de los escenarios o
imágenes montadas es útil
la aportación semiótica de Gilles Deleuze (2007), al
encontrar dos regímenes de
la imagen, el régimen orgánico y el régimen
cristalino, referidos al manejo contrapuesto
de la imagen cinematográfica (que toma cada imagen o plano como
la mínima
unidad narrativa) en cuatro puntos: el tratamiento de las
descripciones, al
relacionar lo real y lo imaginario, en las narraciones y en el
tratamiento de
la noción de verdad y su opuesto, lo falsario (Figura3). El
estudio del montaje
de la imagen la complementaríamos con las nociones de desglose y
collage, según
propone Vincent Amiel (2005). La decoración del tinglado en el
intento de
obtener tanto legibilidad y transparencia como espectáculo,
sería otra
desagregación complementaria del lugar.
Figura 4. Analogía con el cine
En la
clasificación de MacCannell una puesta en escena corresponde a
un espacio
decorado con tal fin, quedando los signos fijos. En los
regímenes de Deleuze, son
más bien efímeros, definidos por las circunstancias.
Puestos en el escenario,
el análisis se bifurca hacia la reconstrucción
física de los tinglados, en la
indagación de los significados de las formas visibles de la
arquitectura (R.
Arnheim 2001; R. Venturi 1982).
Desde luego, el
interés en tales comportamientos obliga a seguir la ruta del
turista, a cuya
atención se dirigirían los distintos montajes del
encuentro. Así las
“estaciones” o paraderos se explicarían con motivo doble de la
puesta en escena
como punto de enlace del paseo al que daría sentido, al tiempo
que el interés
singular, fragmentado, de la realización en sí mismo y en
refuerzo del
sinsentido. En este punto incorporo la noción del recorrido en
Marc Augé (1977),
como el itinerario de apropiación del espacio por el observador.
Si el recorrido
urbano permite correlacionar las referencias visuales de nombres y
monumentos
gracias a la memoria, no será entonces forzado reconocer el
viaje como
narración de un continuo acontecer de sensaciones en la
búsqueda, con
eventuales irrupciones de encuentro y espectáculo. El supuesto
es que todo
viaje es planeado por los empresarios del sector, quienes enlazan los
distintos
pasos, desde la captación del cliente en su origen o punto
potencial de
partida, hasta el hospedaje y servicios en el punto de llegada. Otro
supuesto
es también que la incursión de turistas al margen de
estos circuitos gravitaría
más o menos en torno a la infraestructura orientada a la
atención comercial. En
el extremo, el turista se sujetaría por completo a actuar, ver y
sentir según
lo predispuesto. Asimismo, el comportamiento del turista en el dibujo
de la
demanda y la acción del receptor en el tendido de la red de la
oferta, serían
las dos caras correspondientes a una misma moneda.
Reconstruir el
viaje es acompañar al turista, al empresario y el nativo a la
vez. “El paseo
–dice Néstor García Canclini (1995)- es una
operación de consumo simbólico.” Es
necesario estar en la preparación estratégica de cada uno
de los eventos y
decisiones, en el plan y balance de resultados. Sin duda se
logrará el esbozo
de trayectos, así como el recuento, las historias de de los
viajes, todo hilado
en función de los distintos sentidos que tiene la
construcción y apropiación de
la ciudad turística. Una pregunta a responder sería
¿qué hace el turista (y en
qué lugares) en la ciudad destino? Y la segunda,
¿qué percibe el turista? Las
respuestas provendrían de los promotores, del personal
administrativo de los
hoteles y, desde luego, de los turistas. Se emplearían tres
instrumentos: a) la
entrevista semiestructurada, con preguntas básicas constantes, a
especificar
según el grupo de informantes; b) la encuesta, que
variaría también por grupos
a cuestionar, y c) el croquis, para apuntar recorridos y el
reconocimiento de
imágenes en tarjetas postales (ver Anexo).
Tras la consulta
de Armando Silva
(2004a y 2004b; Lacarrieu-Pallini-Silva 2007), quien ha
elaborado
cuestionarios para el estudio de
imaginarios urbanos de ciudades concretas y los ha probado en campo,
diseñamos
una propuesta y realizado la prueba piloto en 2007. El objetivo de la
entrevista es
obtener la visión de la ciudad imaginaria de los agentes
involucrados
en la turistificación local, trasladado a la pregunta general y
eje de las
interrogantes particulares, ¿cómo perciben, viven,
recuerdan, recorren,
imaginan, verbalizan y desean la ciudad? Agrupamos las preguntas
derivadas en
tres paquetes: a) descripción, con ella se introduce a la
conversación,
invitando al(la) informante a evocar la ciudad en su vida personal, a
verbalizar sus recuerdos e imágenes, acciones y expectativas; b)
adjetivación,
con la que se entra en la línea de diferenciar, jerarquizar,
discriminar,
revelar afectos, preferencias y rechazos, y c) lugares, que es
adentrarse en
espacios acotados, precisos, vividos con especial intensidad y sentido
de
pertenencia.
Abarcaremos las
percepciones del otro protagonista fundamental del proceso, el turista,
con el
recurso de la
encuesta. A
manera de complemento se incluirán sesiones de dibujo de croquis
de los
trayectos frecuentes y preferidos, así como la
identificación de la ciudad con
una imagen determinada de tarjeta postal, donde la consulta se
hará a grupos de
estudiantes de educación media y técnica con especialidad
en turismo.
Una respuesta
prefigurada, aunque insuficiente, sería la ruta de los tours,
prototipo del
espacio frontal, de primer acercamiento. Otras, cercanas al espacio
trasero,
serían los registros de las secuencias seguidas por los
residentes y que,
eventualmente incorporarían a visitantes. La respuesta a la
primera consistiría
en la localización de puntos; la segunda designaría
unidades de paisaje. El
preámbulo se orientaría al esbozo de la estructura del
espacio urbano mediante
el registro de rasgos físicos y simbólicos ordenadores
(Marchán y Rodríguez
2006; Robert Venturi 1982; Kevin Lynch 1976), lo cual permitirá
la primera
aproximación al indicador de legibilidad, ámbito que
concierne, además, a los
especialistas del diseño, construcción y
planeación urbana.
Ya ubicados en
las
estaciones del viaje, sobre todo en el lugar de destino, la
inspección de
descubrimiento adquiere otro tenor, el de los microespacios. La playa,
el
hotel, la plaza, el centro comercial, el jardín o la reserva
natural se
recorren en plan de verificación y
de
construcción de sensaciones e imágenes que reiteran el
acierto del viaje, y
cosifican la experiencia enlazándola con el recuerdo con la
adquisición del souvenir
y la foto del turista en el lugar. Aquí conviene deconstruir la
arquitectura y
el paisaje y avanzar en la segunda aproximación de la legibilidad. Pues
la arquitectura es auxiliar imprescindible en la imagen de la
fantasía que se
quiere representar (A. Wharton 2001), en particular las urbanizaciones
cerradas. La detección previa de los tipos
arquitectónicos predominantes es una
introducción necesaria, donde pueden resaltarse los patrones
predominantes en
el diseño. Luego, conviene desmontar las partes y los patrones
que hacen visual
y tangible los efectos concretos del imaginario del turismo.
Habrá de explorar
las formas particulares de la simulación y el espectáculo
para lograr imágenes
utilitarias de lugares desterritorializados. Conviene valorar el
proceso de
escenificación realizada con el objetivo de cualificar los
sitios, lo que no se
restringe a la arquitectura, pues apoyados en ella intervienen
diferentes
especialistas que le imprimen rasgos intangibles (M. Neuman 1999; J.
Maderuelo
2005; C. Steenbergen 2001).
Estrategias
complementarias
Ciudad
dual. En el
análisis de conjunto del tejido urbano, conviene evaluar el tipo
y grado de
segregación generada por la franja turística emergente
respecto a la ciudad
preexistente. Esto implica medir el grado de especialización del
uso del suelo
en ambas áreas, lo que nos indicará los umbrales de la
burbuja turística.
Dennis R. Judd (1999) intenta saber si la cohesión de la
comunidad receptora se
refuerza a través de los espacios para los visitantes.
Según sus reflexiones,
duda que tal cosa se logre en sociedades como la norteamericana, donde
el
impulso del turismo en el contexto de la terciarización de las
ciudades más
importantes se ha convertido en motor de la economía
política durante las
últimas dos décadas del siglo XX. Esto
ha implicado creación de lugares dotados de centros comerciales
cerrados, restaurantes,
bares, salones de juegos, estadios deportivos, casinos, centros de
convenciones
y hoteles en entornos inseguros, violentos, deteriorados, depauperados.
El
grado de separación de tales lugares respecto al resto de la
ciudad sugiere su
formación en el interior de burbujas, con efectos de
segregación. Siguiendo a
D. R. Judd, son enclaves que, puestos en lugares como México,
agudizan aun más
las diferencias, raciales y económicas de los extraños
respecto a los nativos,
haciendo más remoto el impulso del desarrollo local.
Paisaje. El estudio
del paisaje urbano se dirige en un primer acercamiento a la
definición de
unidades de paisaje, a establecer mediante la detección de
regularidades. La
repetición de imágenes brinda el material para inferir
identidades del conjunto
visible. Sobre estos universos habrá de indicar las claves de lo
legible en la
aproximación segunda. Ante todo interesa, en un tercer paso, los
signos que
indican la secuencia para una lectura estratigráfica: tiempos
yuxtapuestos,
símbolos sobrepuestos, narraciones hilvanadas.
Códigos
arquitectónicos (entorno edificado,
proyecto, publicidad). Se plasman
códigos innovados y
diversos. Con la estetización se
confunden imaginario
y realidad, se pone mayor acento en las imágenes que en los
contenidos, se
constituye el carácter figurativo de la cultura, y con ello se
revalora la
ornamentación convencional en arquitectura. Estas
manifestaciones son tan
acentuadas en las ciudades del turismo que intervenciones dirigidas a
destacar
la diferencia terminan provocando la paradoja de homogeneizar franjas
del
paisaje en el frente marino. Su estudio implica hurgar en los
imaginarios del
vaivén oferta-demanda para detectar las particularidades
culturales que
subyacen a costos y ubicaciones similares. Interrogaremos las
estrategias del
diseño desde las opciones de la monumentalidad y la
accesibilidad de las
soluciones emblemáticas, así como la legibilidad, la
transparencia y
flexibilidad en las arquitecturas funcionales a los nuevos estilos de
vida. En
complemento de la línea anterior, habrá de incluir la
retórica formal de la
figuración ligada al discurso de la seguridad.
Vecindarios
defensivos.
La búsqueda obsesiva de seguridad y distinción en la casa
individual,
identificada con la difusión de las unidades amuralladas en las
ciudades grandes
y medianas, se traslada a la costa. Con la morfología propia
del disfrute de mar y sol,
amparada en la propiedad en condominio, la casa solariega del turista
se agrupa
y segrega con los mismos dispositivos empleados en urbanizaciones de
territorio
adentro. La homogeneidad social signada por el país de origen de
la mayoría de
los turistas, así como la capacidad adquisitiva de segunda
residencia, refuerza
la autosegregación residencial, aun ciudades pequeñas
como Puerto Peñasco. La
propuesta
metodológica ya mencionada de MacCannell, de la sucesión
de lo frontal a lo
trasero, de lo superficial a lo íntimo, sería el eje de
análisis a implementar
en los vecindarios.
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Anexo:
Preguntas para acercase a los imaginarios (diseño de
entrevista y encuesta),
ciudad dibujada (croquis de
trayectos), ciudad reconocida (discriminación
de tarjetas postales)
a) Diseño de
entrevista
Grupos
de informantes: 1) promotores (gerentes y
empresarios de oferta
inmobiliaria y servicios, corredores de bienes raíces,
publicistas, líderes
políticos y de cámaras) y labradores del proyecto de
ciudad (arquitectos,
urbanistas, planificadores, diseñadores gráficos,
constructores, gestores); 2)
residentes (pescadores, pequeños prestadores de servicios
comerciales,
empleadas de limpieza, trabajadores de la construcción y la
maquila,
profesores, taxistas, meseros, cocineros, jardineros, plomeros,
profesionistas,
operadores de actividades ligadas al turismo) y memoriosos (cronistas,
decanos
de diferentes ámbitos, periodistas, escritores, curas,
líderes de barrio).
Descripción:
¿Cómo
describes Puerto Peñasco (el conjunto y las
partes: las playas, el puerto, zona hotelera y de condominios,
fraccionamientos, los alrededores)?
¿Qué
distingue a sus edificios, calles y plazas
respecto a otras ciudades?
¿Qué
personajes (vivos o muertos) han dejado huella en
P. Peñasco?
¿Cuáles son
los acontecimientos más importantes en la
historia de PP?
¿Cuál es el
color predominante en PP?
¿Cómo
percibes PP (alegre-triste,
bulliciosa-silenciosa, cálida-hostil, tranquila-violenta,
segura-insegura)?
¿Cómo
desearías que fuera PP en el futuro?
¿A qué ciudad
se parece PP?
¿Cómo
describirías tu casa (cómo te sientes en ella,
fisonomía interior y exterior, qué le falta, mayor
cualidad, confort, estilo
arquitectónico, modificaciones a la original)?
¿Cómo
describirías tu barrio/colonia/vecindario
(lugares más destacados, rincones más
agradables/desagradables, ambiente
social/natural)?
¿Cómo
describirías tus relaciones con los turistas
(frecuencia, motivos, aporte, malas/buenas experiencias)?
¿Cómo te
imaginas PP en el futuro (orden, medio
ambiente, tamaño, agua)?
¿Cómo
imaginas tu casa ideal?
¿Cómo
imaginas tu barrio ideal?
Adjetivación:
¿A qué se
debe el auge turístico?
¿Quiénes son
los personajes que más han contribuido al
auge (autoridades, empresarios)
¿Te gusta PP?
¿Es una ciudad
eficiente (agua, drenaje, basura,
cuidado ambiental, transporte, salud, educación, espacios
públicos, atención al
turista, conectividad)?
¿Has detectado
contaminación (ruido, aire, agua,
playa; tolerancia)?
¿Te parece que es
una ciudad amable (trato humano,
áreas verdes, confort, alimentos, oferta de recreación)?
¿Te parece que la
población local es creativa (por sus
manifestaciones públicas de arte, arquitectura,
artesanías, platillos,
diversiones), al grado de tener un sello distintivo, o es como la de
cualquier
centro turístico?
¿Qué te gusta
más de PP (comida, clima, playas, la
gente)?
¿Qué imaginas
que opinan los turistas de la comunidad?
¿Cuáles son
las necesidades más importantes que has
detectado en la ciudad (transporte público, educación,
espectáculos, seguridad,
empleo)?
¿Te sientes
seguro(a) al vivir y transitar por la
ciudad (antes, ahora)
¿Sientes que ha
aumentado o disminuido la
delincuencia?
Lugares:
¿Cuáles son
tus recorridos cotidianos más frecuentes?
(mapa mental de sitios/trayecto; de preferencia apoyar con croquis del
entrevistado-a)
¿Cuáles son
los 3 sitios más importantes de PP?
¿Hasta
dónde crees que llegan los límites físicos de la
ciudad?
¿Dónde
convives con tus amistades (lugares de
encuentro: plazas, antros, playa)?
¿Qué olores
tienes grabados en tu vida cotidiana
(agradables y desagradables) y con qué lugares los relacionas?
¿Te parecen
suficientes en cantidad y calidad los
parques, los centros recreativos, el transporte urbano, los centros
deportivos
de PP?
¿Cuáles son
los lugares más agradables/desagradables?
¿Hay calles
peligrosas (nombres)?
¿Dónde
desearías pasar tu tiempo libre?
¿Cuáles son
los paisajes más atractivos (dentro y
fuera del puerto)?
¿Has imaginado crear
un nuevo paisaje, distinto?
¿Hay lugares
inaccesibles en la ciudad o en las zonas
turísticas
¿Tiene PP atractivos
únicos, que la distingan de otros
centros turísticos?
¿Qué lugares
han cambiado recientemente
¿Cuál
ha sido la intervención urbanística reciente con mayor
impacto en la atracción
turística
¿Qué
obras propondrías para el futuro?
Preguntas
agregadas según grupo
informante:
Promotores y
labradores:
¿Hasta
dónde llegará el boom turístico (plazo,
extensión, modernización, radio de
atracción, preservación de recursos naturales y
patrimonio histórico)?
¿Cuáles
son las características más destacadas de la oferta
inmobiliaria local?
¿Cuáles
son las preferencias inmobiliarias de los turistas?
¿Qué
imágenes hay que ofrecer a los turistas?
¿Qué
imaginan encontrar los turistas?
¿Cuál
es el megaproyecto con la imagen más representativa de PP?
¿Qué
imagen cree que se tiene de PP fuera de la ciudad?
¿Cuál
es el cambio de imagen que más urge realizar
¿Cuáles
son los nuevos conflictos con el auge turístico y cómo se
intenta resolverlos?
¿Cómo
ha beneficiado a la población el auge turístico?
¿Cómo
se ha comportado el empleo en los últimos 10 años
(incremento de oferta,
diversificación, ingresos, género,
especialización, terciarización)?
¿Se
construye de acuerdo a las condiciones del lugar?
¿Cuáles
son los patrones arquitectónicos y urbanísticos
más difundidos con el auge
turístico?
¿Hay
innovaciones en los tipos de casa?
¿Hay
innovaciones en los tipos de conjuntos urbanos?
¿Cuáles
son los nuevos hábitos de consumo ligados a los nuevos espacios
residenciales
(alimentación, bebidas, vestido, clubes, antros,
diversión, deportes, arte, artesanías, flora, fauna, decoración, automóviles,
artículos importados)?
¿Cuáles
son las estrategias para resolver la demanda de vivienda social?
Residentes y
memoriosos:
¿Cuáles
son los personajes que han dejado huella en la ciudad?
¿Cuáles
son las proezas históricas de los lugareños?
¿Cómo
explicas los nombres de calles, plazas, barrios y lugares?
¿Cuáles
son los lugares de mayor relevancia histórica?
¿Cómo
y cuándo se originó el auge turístico?
¿Hay
prácticas nuevas que deterioren el medio ambiente?
¿Hay
conocimientos locales sobre cómo preservar los recursos
naturales?
¿Se
ha encauzado la sociedad local en un camino promisorio, o es incierto?
¿Te
ha beneficiado en lo personal y familiar el auge turístico local?
¿Tienes
estabilidad laboral?
¿Has
cambiado de casa o la has mejorado en los últimos 10 años?
¿Ha
mejorado tu acceso a los servicios (agua, salud, educación,
deportes,
recreación y cultura)?
¿Es
accesible la playa para el disfrute de tu tiempo libre?
¿Cómo
funciona tu casa según los cambios de clima?
¿Qué
es lo que más te agrada de tu casa y su mayor defecto?
b) Propuesta de
encuesta a turistas:
Grupos: segunda casa
(condóminos, colonos,
fraccionamientos), hotel, tiempo compartido y trailer park; nacionales
y
extranjeros
- ¿Desde
cuándo vienes a vacacionar a Puerto
Peñasco?__________________
- ¿Con
qué color identificas PP? ________________
- ¿Qué
olores identificas en PP? _____________
- ¿Cómo
percibes PP? (Opciones duales)
(
) Alegre ( )
Triste
(
) Amable (
)
Indiferente
(
) Segura (
) Insegura
(
) Tranquila
( ) Peligrosa
Otra ___________
- ¿Ha
satisfecho PP tus expectativas?
- ¿A
qué ciudad se parece PP? ____________________
- ¿Con
quiénes convives en PP? ( )
Lugareños ( ) Familia ( ) Otros visitantes
Otra _____________
- ¿En
qué lugares tienes tus convivencias? ( )
Playas ( ) Residencia (
) Antros
(
) Restaurant
( ) Club ( )
Bar
Otra_____________
- ¿Es PP una
ciudad eficiente? ( ) Sí ( ) No ( ) Regular
- ¿Es PP una
ciudad contaminada? ( ) Sí ( ) No ( ) Regular
- ¿Es PP una
ciudad amable? ( ) Sí ( ) No ( )Regular
- ¿Es
creativa la sociedad local? ( ) Sí ( ) No ( ) No
sé
- ¿Qué
te gusta más de PP?
(
) Playas ( ) Dunas
( ) Comida ( ) La gente (
) Paisaje ( ) Confort
residencial
(
) Antros
Otra_____________
- ¿Cuál
es la mayor carencia de PP? ( ) Alimentos ( ) Espectáculos ( )
Hospedaje
(
) Seguridad Otra
_______________
- ¿Dónde
ubicas estos olores? _______________
- ¿Qué
calidad tienen los servicios?
Agua ( ) B ( ) M (
) Telecomunicaciones
( ) B (
) M ( ) R
Limpieza ( ) B
( ) M (
) R Seguridad
( ) B (
) M ( ) R
- ¿Qué
calidad tienen los equipamientos urbanos?
Parques ( ) B
( ) M (
) R Centros deportivos ( ) B (
) M ( ) R
Centros
culturales (
) B ( ) M ( ) R
Mercado municipal ( ) B
( ) M (
) R
Salud ( ) B ( ) M (
) R Administración
( ) B (
) M ( ) R
- ¿Cuáles
son los lugares más agradables? _____________
- ¿Cuáles
son los lugares más desagradables? _____________
- ¿Cuál
es el lugar más peligroso? ______________
- ¿Los 3
sitios más importantes de PP? _______________________
- ¿Cuáles
son los paisajes más atractivos? ___________________
- ¿Cómo
desearías que fuera un nuevo paisaje? _________________
- ¿Tiene PP
atractivos originales? ( ) Sí ( ) No ( ) No
sé
- ¿Cuáles
son tus recorrido cotidianos? (Lista de sitios) ______________
- ¿Cuál
es la arquitectura de PP/R/R que más te gusta? _______________
- ¿Qué
buscas en PP? ____________
- ¿Lo has
encontrado? ( ) Sí (
) No ( )
Otra___________
- ¿Qué
opinas del trato local los recursos naturales? ____________
- ¿Cómo
sería tu residencia ideal? _______________
- ¿Cómo
imaginas el futuro de PP? ( ) Bueno ( ) Malo ( )
Incierto
c) Sesión
con grupos de estudiantes (para
particularizar en lo que se imagina que busca el turista):
- ¿Qué les
mostrarías de PP a los visitantes?
_____________________________________________________________
- ¿A dónde les
llevarías a comer?
_____________________________________________________________
- ¿A dónde les
llevarías a divertirse?
_____________________________________________________________
- ¿A dónde les
llevarías a hospedarse?
_____________________________________________________________
- ¿Cuáles
paisajes les mostrarías?
_____________________________________________________________
- ¿Cuál
sería la ruta más divertida o interesante (dibujar el
croquis de memoria en la hoja anexa)?
d) Sesión con grupos
de estudiantes (sobre tarjetas postales,
para particularizar en la
imagen que se tiene de la ciudad):
Instrucción
única: Elige la imagen que identifica más a PP
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