II Coloquio Internacional: Ciudades del Turismo







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Tesis
Volumen I, Numero 1, Septiembre de 2008
Topofilia: Revista de Arquitectura, Urbanismo y Ciencias Sociales
Numero Especial Primer Coloquio Internacional: Ciudades del Turismo





Imaginario del lugar

Eloy Méndez*

 

Introducción

En el Tercer Mundo, las ciudades del turismo ofrecen un panorama de extremos inconciliables. Conjugan dos esferas sociales polarizadas en espacios físicos adyacentes e interdependientes. Soportan prácticas que merman los recursos naturales, disuelven lazos de cohesión de las sociedades locales y distribuyen la riqueza en base a un patrón que profundiza las desigualdades sociales mientras los turistas consumen el tiempo de ocio. Estudios recientes que abogan por urbanizaciones turísticas sustentables reiteran este esbozo.

Coincide con lo anterior el interés creciente en el análisis de las ciudades desde la perspectiva de los imaginarios sociales. De éstos adopto los imaginarios urbanos al relacionarse con la pregunta sobre qué ciudad quieren construir los protagonistas del turismo en términos de cómo la imaginan, en particular de lo que hacen para lograrlo y lo que se advierte en las representaciones. Es un interés que conduce la exploración más allá del anticipo del futuro que Gaston Bachelard (1983) encuentra contenido en el proyecto de ciudad. Puesta la atención en Puerto Peñasco[1], centro turístico en formación, la interrogante se plantea como eje de interlocución con los turistas, promotores inmobiliarios, gestores, constructores, diseñadores y, sobre todo, con la población receptora, los ciudadanos residentes o nativos, incluyendo informantes de la amplia franja de población inmigrante atraída por la dinámica fronteriza en que se inserta el puerto.

Podría inquirirse de manera aun más directa sobre los lugares que componen esta ciudad. Pero de momento es suficiente suponer que la población local reclama espacios más justos, equitativos, más oportunidades, no sólo el respeto al entorno social y cultural con que se identifica, como forma efectiva de participación en la ola de incremento de inversión y empleo. Más que la ciudad toda registrada en la cartografía, o la captada e interpretada por los especialistas, la población recuerda, imagina y vislumbra los lugares, sitios donde anuda la experiencia, entonces intentaremos aterrizar el reclamo urbano según estos fragmentos. El objetivo de estas notas es aclarar el camino a seguir en el estudio de las transformaciones de la turistificación del puerto local, en el Golfo de California desde los imaginarios urbanos.

¿Cuánto y cómo ha transformado el turismo a Peñasco? La pesca, actividad tradicional y motivación única en el mito de fundacional del puerto, ha sido desplazada: los muelles de la bahía de embarque y descarga ha sido puesta en jaque por los nuevos actores sociales y sus requerimientos de solares en emplazamiento estratégico. Desde mediados de la década de 1990, el núcleo urbano playero se ha insertado en los circuitos globales de nichos para el consumo del tiempo libre, transformando en una década el paisaje local con una cortina de edificios en el frente marino, mientras la periferia urbana se expande ocupada por una amplia franja de colonias populares. No se trata de enlistar daños y perjuicios, ni de sacar un balance de satisfactores y deficiencias del desarrollo urbano echado a andar, aunque es un referente insoslayable y una de las bases para el análisis, sino de registrar las prácticas y representaciones de la gente involucrada, a la vez que los cambios en la significación urbana del puerto.

 

Cómo acercarnos…

Nos acercaremos a la ciudad por sus partes, por la experiencia del lugar. El supuesto es que éste es el ámbito de la ciudad más común a la experiencia del residente y el turista, casi siempre captado sin el sentido que brindaría la inserción en la totalidad urbana. Los lugares son configurados a manera de fragmentos al atender por separado los requerimientos turísticos y responder a historias singulares. El punto de partida es la disposición de un bien limitado, una franja de territorio de sol y playa en la que se instalan sitios en los aun más delimitados predios individuales.

Los espacios del turismo son construidos para la experiencia efímera. Es decir, se edifican permanencias que soportan actividades temporales y cambiantes. La paradoja se resuelve mediante un tinglado permanente de tal flexibilidad que soporta el cíclico uso intensivo y múltiples funciones durante una temporada más o menos corta, a la vez que el uso de baja y hasta nula intensidad de sus funciones en el resto del año. Esto implica un núcleo de población constante para hacer funcionar el tinglado al ritmo de los altibajos, frente a una masa de población intermitente de rotación rápida. Con el andamiaje preparado, la cristalización de lo efímero es previsible y es programado, pero ha de parecer sorpresivo, más o menos espontáneo, siempre auténtico.

Parte y todo deben acoplarse para consumar el propósito que les anima. Las piezas han de complementarse con eficacia para cubrir las expectativas publicitarias, confirmando sin sorpresa que es una ciudad del turismo. Es un funcionamiento sujeto a la lógica de empresa, a diferencia de –y en completa consonancia con- la ciudad de los nativos.

En respuesta a la demanda, los espacios locales son dispuestos a modo de…: riquezas naturales, entorno construido y personas receptoras son dispuestos e interrelacionados de tal manera que satisfarán las fantasías de lo esperado a quien está de paso con la fluidez de lo espontáneo, simulando una y otra vez cual si fuera la primera. Tal andamiaje es acondicionado para la realización instantánea de las expectativas de los participantes.[2]

Veamos la vía más general de trabajo, la estrategia (Figura 1). Del objeto de interés acotado, la ciudad turistificada, retomaremos el enunciado hipotético a manera de guía en el estudio de la construcción de los puntos de encuentro, los lugares, para develar claves al entendimiento de la configuración urbana turística encaminada a resolver la inseguridad de la ciudad, a facilitar el acceso a la apropiación de sus atractivos y el conocimiento de los otros o descubrimiento de uno mismo (Marc Augé 2003 y 1977). La herramienta principal a utilizar nos la proporciona el corpus conceptual de los imaginarios urbanos.

 

 

Figura 1. Estrategia

 

El estudio de los imaginarios urbanos en las ciudades del turismo pretende incorporar las aportaciones de la visión de los distintos actores, y ésta desde las prácticas. O sea, la interrogante central es acerca de cuáles son las percepciones de Peñasco en virtud de su apropiación. La apropiación simbólica de la ciudad por los turistas y los habitantes (los “otros”, paradójicamente convertidos en tales por los que llegan), es también la imagen objetivo referida en los proyectos apenas prefigurados o en proceso de edificación, es decir, el imaginario de promotores y especialistas del diseño. Según el propósito de rescate de la ciudad a construir por los distintos actores que en ella confluyen, necesitamos arrojar luz sobre el urbanismo ejercido y de diferentes maneras enunciado. Aspiramos a contar con mayores elementos para interpretar el espacio urbano local, las necesidades, preferencias y aspiraciones de los nativos, inmigrantes y turistas.

El imaginario social es el elemento, dice Cornelius Castoriadis (2007) en sus reflexiones pioneras, que da a la funcionalidad de cada sistema institucional su orientación específica, que sobredetermina la elección y las conexiones de las redes simbólicas, creación de cada época histórica, su manera singular de vivir, de ver y de hacer su propia existencia, su mundo y sus propias relaciones; este estructurante originario, este significado significante central, fuente de lo que se da cada vez como sentido indiscutible e indiscutido, soporte de las articulaciones y de las distinciones de lo que importa y de lo que no importa, origen del ser de los objetos de inversión práctica, afectiva e intelectual, individuales y colectivos… (Ibid., 234). La capacidad de imaginar, de evocar imágenes, se asocia a lo simbólico en la medida que así se expresa, viendo lo que no es en lo que es, pues lo primero es transferido a lo segundo.

El imaginario es central en la formación de las instituciones, pero negado en la preeminencia de los fundamentos funcionales-económicos del pensamiento occidental heredado, en el que lo imaginario es concebido como irreal, condición que le ha confinado a un rol marginal en la explicación de los procesos productivos de la base material. Si bien las instituciones se integran por componentes funcionales e imaginarios a la vez, el momento imaginario cobra autonomía en la institución mediante la alienación, de modo que “esta autonomización de la institución…, no reconce en el imaginario de las instituciones su propio producto” (Ibid., 212). Luego, se ha diluido la perspectiva del imaginario en tanto herramienta de comprensión de la realidad, cuya recuperación contrae la posibilidad de aproximarnos al significado de las instituciones.

Tras la aceptación tácita de la propuesta de C. Castoriadis, Charles Taylor (2006) selecciona un apartado posible de la tarea a desarrollar. C. Taylor estudia la modernidad occidental de acuerdo al enfoque de los imaginarios sociales, sin desdeñar las instituciones, con la idea de mostrar el surgimiento de un nuevo orden moral de la sociedad.  Incorpora el imaginario ante la necesidad de explicar el sentido de las prácticas sociales, es el caso de la producción y reproducción del orden aceptado. Las significaciones imaginarias brindan respuestas a las interrogantes del ser social de cada época, de cada sociedad. La imagen (que implica un orden determinado) del mundo de cada sociedad proviene del imaginario. El objetivo de la sociedad organizada es la seguridad y beneficio económico, que da significado al orden. Taylor entiende como imaginario social de las personas el modo en que imaginan su existencia social, el tipo de relaciones que mantienen unas con otras, el tipo de cosas que ocurren entre ellas, las expectativas que se cumplen habitualmente y las imágenes e ideas normativas más profundas que subyacen a estas expectativas (Ibid., 37).

Armando Silva (2006), entronca en el imaginario social la noción de imaginario urbano, aplicándolo en años recientes al estudio de varias metrópolis latinoamericanas y españolas. Según él, se construye la ciudad por la percepción o lectura de los ciudadanos, que es definida por los sentimientos, por la representación a través de la técnica y por la representación social de la realidad, con tal supuesto aborda el proceso de construcción del imaginario de una ciudad.

¿Qué intento responder con el auxilio del imaginario? Desde luego, tener lecturas de la ciudad desde la percepción de quienes la construyen por realizar prácticas constituyentes de los sitios y de quienes están de paso en la misma, pero igual todos la recuerdan en relatos con que refrendan su conocimiento, sea producto de la vivencia cotidiana en los primeros, sea del viaje en los segundos. Con este material puede a) reconstruirse la dimensión institucional de la experiencia efímera, su anclaje en la definición de figuras mediante la designación (representación), así como en la agrupación de elementos en conjuntos identitarios; b) encontrarse el orden urbano reconocido en la apropiación individual y colectiva de avecindados y turistas, ya no por la interpretación cartográfica o fotográfica de promotores y especialistas en general, y c) conectar la representación convencional con la ciudad imaginada. Dichos materiales se captan en el recorrido, son memorizados y luego identificados en el croquis, la postal, la fotografía, o el souvenir.

De acuerdo con Marc Augé (1997), la forma urbana se eslabona con la forma del imaginario en el encuentro, la memoria y la ficción. La ciudad de la memoria es la que se apropia durante el recorrido, el reconocimiento de la historia instituida y ordenada en función de la forma urbana, ordenada a su vez en virtud de la potencia de las figuras históricas, abarcando el monumento y el lugar establecido en circunstancias registradas en el recuerdo. Los encuentros se sujetan a la simultaneidad de dos vectores, uno que incluiría el orden de descubrimiento sucesivo de la autenticidad local, dependiente del tiempo invertido en la observación; el otro depende más bien de los múltiples desplazamientos de la población arraigada, de los rituales seguidos por los vecinos estables, lo que provoca la confluencia de ambos vectores, pero sobre todo su necesaria separación en correspondencia a los roles por completo distintos de las personas que los efectúan siguiendo y estableciendo marcas. La ciudad ficticia es la del espectáculo y la que se aísla en cotos de seguridad, identificada con los no-lugares de los encuentros preliminares, o con segmentos de paso y preludio de subyugación monumental.

En la ciudad del espectáculo es en especial atractivo actuar sobre los lugares vagos: residuos de espacio marginales al espectáculo y al encuentro programado que son, por su naturaleza, rincones de las unidades reconocibles del paisaje, o intersticios entre dichas unidades ¿Por qué el interés en los espacios vagos (de relativa invisibilidad en los registros oficiales)? Porque son espacios eludidos por la planeación, residuales respecto a las esferas normalizadas, resultado del abandono, la desatención y el deterioro. Son lugares definidos en oposición a los montajes planeados, emplazados en los intersticios, en pliegues entre espacios instituidos como visibles, convertidos en mesetas o espacios legibles, algo así como la tradición Occidental proveniente de los espacios débiles o anónimos en extensión de la Acrópolis de Atenas (Figura 2).











Figura 2. Acrópolis de Atenas. Perspectiva y planta

Fuente: mapa turístico

 

Con la acrópolis se establece los términos morfológicos  de la ciudad en la cultura de Occidente. Era el emplazamiento elevado en la parte más alta de la topografía de la ciudad, donde los edificios públicos se agrupaban sobre una superficie plana delimitada por una muralla contenedora del recinto. Propiciado por las rugosidades del suelo, en el resto predominaban pliegues caprichosos salpicados de minúsculas planicies. Era una forma de ciudad basada en oposiciones: edificado y natural, transparencia y opacidad, público y privado, autoridad y pueblo, cima y base, legible e ilegible, centro y periferia. Se distingue desde entonces una carga simbólica asociada a dos segmentos de una unidad, meseta e intersticio, a los que es impuesta la discontinuidad visual y funcional. No es difícil encontrar similitudes y aproximaciones en cantidad de ciudades posteriores. Tampoco escapa el carácter en apariencia opuesto de manifestaciones urbanas como los actuales vecindarios defensivos que amurallan las casas dejando fuera los edificios públicos. Por lo mismo es factible establecer analogías entre las burbujas residenciales y las mesetas, los amplios “exteriores” como intersticios.

No es una concepción ajena a la dimensión espacial de la noción de meseta planteada por Gilles Deleuze y Félix Guattari (2002). Primero, aluden lo adelantado por Gregory Bateson, quien toma el término como “una región continua de intensidades, que vibra sobre sí misma”, y segundo, suscriben lo propio: “toda multiplicidad conectable con otras por tallos subterráneos superficiales, a fin de formar y extender un rizoma.” En seguida, dicen que el rizoma, la meseta, siempre se ubica en el medio, entre las cosas, de modo que la conjunción “entre” indica separación a la vez que enlace, se prolonga en las orillas de las cosas colindantes. O sea, la meseta no se explicaría tanto por la regularidad visual como por la cohesión unitaria que le subyace, en el extremo, sería unidad de lo múltiple, o lo múltiple en lo uno (Gilles Deleuze 1998).

Mientras la percepción visual de meseta e intersticio se oponen, en el sustrato son lo mismo, o al menos la una es continuidad del otro y es también recíproco. Nosotros trabajaremos por esa ruta dual de la imagen  y la causa del fenómeno, manteniendo el imaginario como eje único. Una inferencia de esta reflexión es la concepción del viaje y el movimiento sin inicio ni fin, un tramo en la continuidad del tejido territorial, lo que incide sin duda en el sentido del viaje y el lugar: éste queda desembarazado a la vez del compromiso único local y único externo, es nudo y senda, pliegue y despliegue, intersticio y nudo, no es fin ni apoteosis de nada; si bien es espacio estriado, marcado para su uso, también es liso, sin huella, propio de gente que está de paso, es devenir.  

Sin embargo, tienen el atractivo de la ubicación opuesta a lo estratégico (¿”casual”?) respecto al tejido urbano, que podría ser irrelevante respecto a la centralidad, pero inevitables y hasta necesarios en el tejido urbano, del mismo modo que los pliegues epidérmicos del cuerpo humano. A veces ocupados por grupos sociales o actividades inexistentes a los ojos de la prensa de sociales y hasta de la cartografía oficial, poseen la vida intermitente que le dotan actividades también sin valor de centralidad (escenarios del grafitti, refugio de desempleados, juegos barriales, basureros, depósitos de equipos inservibles, edificios abandonados). La revaloración repentina de áreas arruinadas con el difundido ejemplo del museo Guggenheim de Bilbao (Iñaki Esteban 2007), así como las más diversas intervenciones de gentrificación, muestra el potencial de dichos espacios en términos de incorporación al mercado. Pero en nuestra estrategia tienen la relevancia de incorporar marcas espaciales del imaginario en el mapeo de los lugares, pues queda la pregunta ¿cuál es la presencia de los lugares vagos en los croquis de la rutina? O, si se quiere, entre las luces del espectáculo, cabe pensar si el resto oscuro de la ciudad queda reducido a espacio vago.

El recorrido (de la ciudad, de los lugares), mediante el cual se ven , se nombran y se interrelacionan las cosas, será el procedimiento privilegiado en el seguimiento de los imaginarios. Son los recorridos de los informantes, también los recorridos de nuestro trabajo de campo, de reconocimiento, verificación y relectura de la ciudad. El dibujo de las secuencias se compone de los lugares, que son espacios de encuentro, paraderos con un fin específico, y los tramos de tránsito entre uno y otro, entre la salida y la llegada de regreso, que suele ser un circuito circular, de retorno. Las múltiples secuencias de cada recorrido han de plasmarse en mapas que, en principio, carecen de sentido, se pierden en el valor de la circunstancia que les relega a la improvisación de los destinos sugeridos por el espectáculo simulado. Sin embargo, es una pista valiosa que imprime coherencia a la experiencia y facilita el siguiente paso, la narración. Con ésta completaríamos el propósito de la lectura de inicio al permitirnos la apreciación de conjunto, para entonces contaremos con los elementos suficientes para un modesto acercamiento a la totalización, la que puede lograrse con un muestrario de espacios fragmentados, con significados difíciles de hilvanar. Es previsible la obtención de un bagaje de narraciones y secuencias que apuntan a un relato desarticulado, si bien con puntos de confluencia, muy limitado en la aprehensión de la totalidad urbana. Lo cual no señala limitaciones de la estrategia de trabajo, más bien refleja los rasgos de la experiencia y de ahí la validez del producto. Debemos ahora aclararnos los supuestos de encuadre de los informantes.

 

La analogía del teatro

La comprensión de la lógica del tinglado preparado para los encuentros se facilita con el entendimiento de la interacción en la vida social. Son relaciones previstas y consumadas en ámbitos delimitados, cuya realización planeada en sitios turísticos nos interesa.

Para incursionar en él utilizo la búsqueda de los principios de la interacción cara a cara que Erving Goffman (1997) realizó en instituciones de la sociedad angloamericana, auxiliándose de analogías con la dramatización teatral (ver la Figura 2). Este supuesto le faculta para decir que la actuación se realiza sobre todo en dos lugares dotados de signos específicos y diferenciados. El primero sería el que denomina región frontal, anterior o delantera, donde el individuo asume su fachada personal ante el auditorio, observando con decoro los valores sociales corrientes y representando con ello la realidad. La actuación implica responder a roles y normas prefijadas, sostener la máscara (de actuar como persona), las apariencias del caso y, en consecuencia, dentro de márgenes difíciles de precisar, tomar el mundo a modo de escenario. Es el contexto en el cual cada quien tiene su “lugar social” que, dice E. Goffman (Ibid.: 86), no es algo material para ser poseído y luego exhibido; es una pauta de conducta apropiada, coherente, embellecida y bien articulada (…) es (…) algo que debe ser representado y retratado, algo que debe ser llevado a efecto. Se entiende que es una pauta en la que se está entrenado para realizarla con naturalidad, siguiendo los pasos de toda ceremonia. El segundo, separado del anterior, es la región posterior o trasera, dispuesta para que el actor se relaje dejando provisionalmente el personaje, la máscara, consiguiendo el descanso y refugio, informalizando la interacción con los demás actores. Ambos lugares se ejemplifican con las piezas de una casa: la sala en el frente, para presentarse a una especie de auditorio, mientras se albergan actividades reservadas en los baños, la cocina o las recámaras, donde los residentes se retiran de la presión directa de visitantes. Goffman agrega un tercer lugar, el sobrante respecto a los dos mencionados, ubicado fuera de los muros envolventes del edificio, es la región exterior, donde se presentan los extraños.

 

 

 

 
Figura 3. Analogía con el teatro

 

 

Goffman reconoce que no todo espacio funciona como un teatro. Pero encuentra útil el paralelismo sugerido en su propósito de aplicarlo a establecimientos sociales como una industria o un comercio. Habría de decir también que tiene utilidad en la comprensión de unidades de coexistencia con relativo aislamiento, como los complejos hoteleros, viviendas en condominio, los vecindarios defensivos y hasta los circuitos de tours, formas predominantes de la oferta turística urbana. Más todavía si complementamos el esquema con otro estudio de Goffman (1979) sobre el interaccionismo, en el que se ocupa de las reservas territoriales del yo, señales, infracciones territoriales, signos de vinculación  (y con ellos las funciones que denomina rituales, marcas y señales de cambio) y, finalmente, las apariencias normales, pues con estos elementos aporta al entendimiento de las pautas de comportamiento social en la vida pública, en los cuales se interesa debido a que “constituye un aspecto de una compleja inquietud que se expresa de modos diversos en la inseguridad y la falta de civilidad actuales de las calles de nuestras ciudades.”

En seguida, con la intención de saber qué quiere el turista, qué busca, Dean MacCannell (1973) retomó las regiones de Goffman. Sin desdeñar al turista, sin descalificar la posible irrelevancia de sus incursiones, D. MacCannell le encuentra el sentido de la búsqueda de autenticidad de la experiencia. Este objetivo, derivado de las peregrinaciones religiosas, le resulta tan trascendente que le parece contribuye a la preservación del individuo en la sociedad. Lo auténtico, dice MacCannell, convalida al sobreponerse a lo falso. A su vez, estos valores se oponen en la medida que la realidad requiere de la mistificación social, es decir, las relaciones entre personas parten del ocultamiento naturalizado de la autenticidad de los individuos, y el paso del encuentro de inicio hacia el conocimiento real consiste en un camino hacia la revelación. Es el proceso que merece la atención de MacCannell, quien recurre a la metáfora de Erving Goffman (1997) del transcurso de la región delantera a la trasera para indicar el tránsito de la incursión en el espacio turístico hacia su autentificación a lo largo de seis actuaciones sucesivas o puestas en escena (stage setting), propiciatorias de la penetración progresiva del extraño en la atmósfera íntima de los nativos, las 3 primeras serían variantes de la región frontal y las otras 3 las variantes de la región trasera. En esta óptica, lejos de las trivialidades, el turista se instala en la actuación de una relación trascendente, con el referente perfecto del vía crucis.

 

Analogía con el cine

Una cosa es el tránsito, la vivencia, y otra el punto de interacción intensificada. No sólo interesa el lugar apropiado desde la experiencia del visitante o del avecindado, también desde la intencionalidad de quien lo establece. Importa la perspectiva del consumidor a la vez que la de quien induce que se realice en este lugar y de esta manera. Es un punto de vista que revela nuestra intención de actuar en los imaginarios del mismo modo que la oferta actual responde a ellos estructurada y estructurante, bajo el supuesto de que no hay respuestas únicas preestablecidas, de que hay un régimen alternativo de imágenes.

No es forzado establecer analogías de los espacios del turismo con la lógica cinematográfica. Los megadesarrollos turísticos responden a un plan sujeto al diseño de trayectos controlados de principio a fin en cada parcela, donde el partido arquitectónico se ha estandarizado en función de un programa reiterativo. De modo que la adopción de la imagen-movimiento es congruente con los grados de apropiación del lugar en términos de percepción, acción y afección (Gilles Delleuze, 2003). En el entendimiento de los escenarios o imágenes montadas es útil la aportación semiótica de Gilles Deleuze (2007), al encontrar dos regímenes de la imagen, el régimen orgánico y el régimen cristalino, referidos al manejo contrapuesto de la imagen cinematográfica (que toma cada imagen o plano como la mínima unidad narrativa) en cuatro puntos: el tratamiento de las descripciones, al relacionar lo real y lo imaginario, en las narraciones y en el tratamiento de la noción de verdad y su opuesto, lo falsario (Figura3). El estudio del montaje de la imagen la complementaríamos con las nociones de desglose y collage, según propone Vincent Amiel (2005). La decoración del tinglado en el intento de obtener tanto legibilidad y transparencia como espectáculo, sería otra desagregación complementaria del lugar.

 

 



Figura 4. Analogía con el cine

 

En la clasificación de MacCannell una puesta en escena corresponde a un espacio decorado con tal fin, quedando los signos fijos. En los regímenes de Deleuze, son más bien efímeros, definidos por las circunstancias. Puestos en el escenario, el análisis se bifurca hacia la reconstrucción física de los tinglados, en la indagación de los significados de las formas visibles de la arquitectura (R. Arnheim 2001; R. Venturi 1982).

Desde luego, el interés en tales comportamientos obliga a seguir la ruta del turista, a cuya atención se dirigirían los distintos montajes del encuentro. Así las “estaciones” o paraderos se explicarían con motivo doble de la puesta en escena como punto de enlace del paseo al que daría sentido, al tiempo que el interés singular, fragmentado, de la realización en sí mismo y en refuerzo del sinsentido. En este punto incorporo la noción del recorrido en Marc Augé (1977), como el itinerario de apropiación del espacio por el observador. Si el recorrido urbano permite correlacionar las referencias visuales de nombres y monumentos gracias a la memoria, no será entonces forzado reconocer el viaje como narración de un continuo acontecer de sensaciones en la búsqueda, con eventuales irrupciones de encuentro y espectáculo. El supuesto es que todo viaje es planeado por los empresarios del sector, quienes enlazan los distintos pasos, desde la captación del cliente en su origen o punto potencial de partida, hasta el hospedaje y servicios en el punto de llegada. Otro supuesto es también que la incursión de turistas al margen de estos circuitos gravitaría más o menos en torno a la infraestructura orientada a la atención comercial. En el extremo, el turista se sujetaría por completo a actuar, ver y sentir según lo predispuesto. Asimismo, el comportamiento del turista en el dibujo de la demanda y la acción del receptor en el tendido de la red de la oferta, serían las dos caras correspondientes a una misma moneda.

Reconstruir el viaje es acompañar al turista, al empresario y el nativo a la vez. “El paseo –dice Néstor García Canclini (1995)- es una operación de consumo simbólico.” Es necesario estar en la preparación estratégica de cada uno de los eventos y decisiones, en el plan y balance de resultados. Sin duda se logrará el esbozo de trayectos, así como el recuento, las historias de de los viajes, todo hilado en función de los distintos sentidos que tiene la construcción y apropiación de la ciudad turística. Una pregunta a responder sería ¿qué hace el turista (y en qué lugares) en la ciudad destino? Y la segunda, ¿qué percibe el turista? Las respuestas provendrían de los promotores, del personal administrativo de los hoteles y, desde luego, de los turistas. Se emplearían tres instrumentos: a) la entrevista semiestructurada, con preguntas básicas constantes, a especificar según el grupo de informantes; b) la encuesta, que variaría también por grupos a cuestionar, y c) el croquis, para apuntar recorridos y el reconocimiento de imágenes en tarjetas postales (ver Anexo).

Tras la consulta de Armando Silva (2004a y 2004b; Lacarrieu-Pallini-Silva 2007), quien ha elaborado cuestionarios  para el estudio de imaginarios urbanos de ciudades concretas y los ha probado en campo, diseñamos una propuesta y realizado la prueba piloto en 2007. El objetivo de la entrevista es obtener la visión de la ciudad imaginaria de los agentes involucrados en la turistificación local, trasladado a la pregunta general y eje de las interrogantes particulares, ¿cómo perciben, viven, recuerdan, recorren, imaginan, verbalizan y desean la ciudad? Agrupamos las preguntas derivadas en tres paquetes: a) descripción, con ella se introduce a la conversación, invitando al(la) informante a evocar la ciudad en su vida personal, a verbalizar sus recuerdos e imágenes, acciones y expectativas; b) adjetivación, con la que se entra en la línea de diferenciar, jerarquizar, discriminar, revelar afectos, preferencias y rechazos, y c) lugares, que es adentrarse en espacios acotados, precisos, vividos con especial intensidad y sentido de pertenencia.

Abarcaremos las percepciones del otro protagonista fundamental del proceso, el turista, con el recurso de la encuesta. A manera de complemento se incluirán sesiones de dibujo de croquis de los trayectos frecuentes y preferidos, así como la identificación de la ciudad con una imagen determinada de tarjeta postal, donde la consulta se hará a grupos de estudiantes de educación media y técnica con especialidad en turismo.

Una respuesta prefigurada, aunque insuficiente, sería la ruta de los tours, prototipo del espacio frontal, de primer acercamiento. Otras, cercanas al espacio trasero, serían los registros de las secuencias seguidas por los residentes y que, eventualmente incorporarían a visitantes. La respuesta a la primera consistiría en la localización de puntos; la segunda designaría unidades de paisaje. El preámbulo se orientaría al esbozo de la estructura del espacio urbano mediante el registro de rasgos físicos y simbólicos ordenadores (Marchán y Rodríguez 2006; Robert Venturi 1982; Kevin Lynch 1976), lo cual permitirá la primera aproximación al indicador de legibilidad, ámbito que concierne, además, a los especialistas del diseño, construcción y planeación urbana.

Ya ubicados en las estaciones del viaje, sobre todo en el lugar de destino, la inspección de descubrimiento adquiere otro tenor, el de los microespacios. La playa, el hotel, la plaza, el centro comercial, el jardín o la reserva natural se recorren  en plan de verificación y de construcción de sensaciones e imágenes que reiteran el acierto del viaje, y cosifican la experiencia enlazándola con el recuerdo con la adquisición del souvenir y la foto del turista en el lugar. Aquí conviene deconstruir la arquitectura y el paisaje y avanzar en la segunda aproximación de la legibilidad. Pues la arquitectura es auxiliar imprescindible en la imagen de la fantasía que se quiere representar (A. Wharton 2001), en particular las urbanizaciones cerradas. La detección previa de los tipos arquitectónicos predominantes es una introducción necesaria, donde pueden resaltarse los patrones predominantes en el diseño. Luego, conviene desmontar las partes y los patrones que hacen visual y tangible los efectos concretos del imaginario del turismo. Habrá de explorar las formas particulares de la simulación y el espectáculo para lograr imágenes utilitarias de lugares desterritorializados. Conviene valorar el proceso de escenificación realizada con el objetivo de cualificar los sitios, lo que no se restringe a la arquitectura, pues apoyados en ella intervienen diferentes especialistas que le imprimen rasgos intangibles (M. Neuman 1999; J. Maderuelo 2005; C. Steenbergen 2001).

 

Estrategias complementarias

            Ciudad dual. En el análisis de conjunto del tejido urbano, conviene evaluar el tipo y grado de segregación generada por la franja turística emergente respecto a la ciudad preexistente. Esto implica medir el grado de especialización del uso del suelo en ambas áreas, lo que nos indicará los umbrales de la burbuja turística. Dennis R. Judd (1999) intenta saber si la cohesión de la comunidad receptora se refuerza a través de los espacios para los visitantes. Según sus reflexiones, duda que tal cosa se logre en sociedades como la norteamericana, donde el impulso del turismo en el contexto de la terciarización de las ciudades más importantes se ha convertido en motor de la economía política durante las últimas dos décadas del siglo XX.  Esto ha implicado creación de lugares dotados de centros comerciales cerrados, restaurantes, bares, salones de juegos, estadios deportivos, casinos, centros de convenciones y hoteles en entornos inseguros, violentos, deteriorados, depauperados. El grado de separación de tales lugares respecto al resto de la ciudad sugiere su formación en el interior de burbujas, con efectos de segregación. Siguiendo a D. R. Judd, son enclaves que, puestos en lugares como México, agudizan aun más las diferencias, raciales y económicas de los extraños respecto a los nativos, haciendo más remoto el impulso del desarrollo local.

 

            Paisaje. El estudio del paisaje urbano se dirige en un primer acercamiento a la definición de unidades de paisaje, a establecer mediante la detección de regularidades. La repetición de imágenes brinda el material para inferir identidades del conjunto visible. Sobre estos universos habrá de indicar las claves de lo legible en la aproximación segunda. Ante todo interesa, en un tercer paso, los signos que indican la secuencia para una lectura estratigráfica: tiempos yuxtapuestos, símbolos sobrepuestos, narraciones hilvanadas.

            Códigos arquitectónicos (entorno edificado, proyecto, publicidad). Se plasman códigos innovados y diversos. Con la estetización se confunden imaginario y realidad, se pone mayor acento en las imágenes que en los contenidos, se constituye el carácter figurativo de la cultura, y con ello se revalora la ornamentación convencional en arquitectura. Estas manifestaciones son tan acentuadas en las ciudades del turismo que intervenciones dirigidas a destacar la diferencia terminan provocando la paradoja de homogeneizar franjas del paisaje en el frente marino. Su estudio implica hurgar en los imaginarios del vaivén oferta-demanda para detectar las particularidades culturales que subyacen a costos y ubicaciones similares. Interrogaremos las estrategias del diseño desde las opciones de la monumentalidad y la accesibilidad de las soluciones emblemáticas, así como la legibilidad, la transparencia y flexibilidad en las arquitecturas funcionales a los nuevos estilos de vida. En complemento de la línea anterior, habrá de incluir la retórica formal de la figuración ligada al discurso de la seguridad.

            Vecindarios defensivos. La búsqueda obsesiva de seguridad y distinción en la casa individual, identificada con la difusión de las unidades amuralladas en las ciudades grandes y medianas, se traslada a la costa. Con la morfología propia del disfrute de mar y sol, amparada en la propiedad en condominio, la casa solariega del turista se agrupa y segrega con los mismos dispositivos empleados en urbanizaciones de territorio adentro. La homogeneidad social signada por el país de origen de la mayoría de los turistas, así como la capacidad adquisitiva de segunda residencia, refuerza la autosegregación residencial, aun ciudades pequeñas como Puerto Peñasco. La propuesta metodológica ya mencionada de MacCannell, de la sucesión de lo frontal a lo trasero, de lo superficial a lo íntimo, sería el eje de análisis a implementar en los vecindarios.

Bibliografía

 

Arnheim, Rudolf. 2001. La imagen visual de la arquitectura. Barcelona: Gustavo Gili.

Augé, Marc.1977. El viaje imposible: el turismo y sus imágenes. Barcelona: Gedisa.

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* Profesor-investigador del Centro de Estudios de América del Norte, El Colegio de Sonora. Correo electrónico: emendez@colson.edu.mx. Tel. (662) 2595300, Fax: (662) 212-5021.

[1]Ciudad que apenas rebasaba los 50 mil habitantes en 2007, con expectativas de crecimiento a más del cuarto de millón hacia el 2025, cuando espera elevar a 4’500,000 la cifra actual de recepción de más de 1’600,000 visitantes anuales. El auge local coincide con el repunte de la demanda de segunda residencia, rasgo que distingue la morfología de la nueva ciudad. En el noroeste de México el motor principal es la colocación de una peculiar demanda del suroeste norteamericano. Jubilados, mexicanos emigrados, baby boomers (jubilados potenciales), spring breakers (vacacionistas escolares) y turistas de bajo perfil económico conforman la clientela masiva que se instala temporal o definitivamente en territorio que sufre el consecuente deterioro de recursos naturales y culturales. La escasez de agua forma parte de la corta historia de este puerto ubicado entre el Golfo de California y el desierto de Altar, ahora agudizada por el incremento masivo de residentes. Este fenómeno, circunstancialmente concentrado en Peñasco, forma parte del alud de ocupación costera del Golfo. Destino de visitantes del noroeste mexicano y el suroeste norteamericano, es previsible el incremento de la oferta de cuartos en la ciudad a más de 35 mil a mediano plazo y a más de 42 mil en el largo plazo. Así, mientras el crecimiento poblacional mantuvo una tasa de 1.6% anual en los años noventa, en los primeros 6 años del siglo XXI ésta se mantuvo en 7.8%.

[2] Empleo “participantes” aludiendo a la noción “unidades de participación”, que varía según las normas y las circunstancias (un hombre, una mujer, una pareja, una familia, etc.), (Goffman 1979).


Anexo: Preguntas para acercase a los imaginarios (diseño de entrevista y encuesta), ciudad dibujada (croquis de trayectos), ciudad reconocida (discriminación de tarjetas postales)

 

a) Diseño de entrevista

Grupos de informantes: 1) promotores (gerentes y empresarios de oferta inmobiliaria y servicios, corredores de bienes raíces, publicistas, líderes políticos y de cámaras) y labradores del proyecto de ciudad (arquitectos, urbanistas, planificadores, diseñadores gráficos, constructores, gestores); 2) residentes (pescadores, pequeños prestadores de servicios comerciales, empleadas de limpieza, trabajadores de la construcción y la maquila, profesores, taxistas, meseros, cocineros, jardineros, plomeros, profesionistas, operadores de actividades ligadas al turismo) y memoriosos (cronistas, decanos de diferentes ámbitos, periodistas, escritores, curas, líderes de barrio).

 

Descripción:

¿Cómo describes Puerto Peñasco (el conjunto y las partes: las playas, el puerto, zona hotelera y de condominios, fraccionamientos, los alrededores)?

¿Qué distingue a sus edificios, calles y plazas respecto a otras ciudades?

¿Qué personajes (vivos o muertos) han dejado huella en P. Peñasco?

¿Cuáles son los acontecimientos más importantes en la historia de PP?

¿Cuál es el color predominante en PP?

¿Cómo percibes PP (alegre-triste, bulliciosa-silenciosa, cálida-hostil, tranquila-violenta, segura-insegura)?

¿Cómo desearías que fuera PP en el futuro?

¿A qué ciudad se parece PP?

¿Cómo describirías tu casa (cómo te sientes en ella, fisonomía interior y exterior, qué le falta, mayor cualidad, confort, estilo arquitectónico, modificaciones a la original)?

¿Cómo describirías tu barrio/colonia/vecindario (lugares más destacados, rincones más agradables/desagradables, ambiente social/natural)?

¿Cómo describirías tus relaciones con los turistas (frecuencia, motivos, aporte, malas/buenas experiencias)?

¿Cómo te imaginas PP en el futuro (orden, medio ambiente, tamaño, agua)?

¿Cómo imaginas tu casa ideal?

¿Cómo imaginas tu barrio ideal?

Adjetivación:

¿A qué se debe el auge turístico?

¿Quiénes son los personajes que más han contribuido al auge (autoridades, empresarios)

¿Te gusta PP?

¿Es una ciudad eficiente (agua, drenaje, basura, cuidado ambiental, transporte, salud, educación, espacios públicos, atención al turista, conectividad)?

¿Has detectado contaminación (ruido, aire, agua, playa; tolerancia)?

¿Te parece que es una ciudad amable (trato humano, áreas verdes, confort, alimentos, oferta de recreación)?

¿Te parece que la población local es creativa (por sus manifestaciones públicas de arte, arquitectura, artesanías, platillos, diversiones), al grado de tener un sello distintivo, o es como la de cualquier centro turístico?

¿Qué te gusta más de PP (comida, clima, playas, la gente)?

¿Qué imaginas que opinan los turistas de la comunidad?

¿Cuáles son las necesidades más importantes que has detectado en la ciudad (transporte público, educación, espectáculos, seguridad, empleo)?

¿Te sientes seguro(a) al vivir y transitar por la ciudad (antes, ahora)

¿Sientes que ha aumentado o disminuido la delincuencia?

Lugares:

¿Cuáles son tus recorridos cotidianos más frecuentes? (mapa mental de sitios/trayecto; de preferencia apoyar con croquis del entrevistado-a)

¿Cuáles son los 3 sitios más importantes de PP?

¿Hasta dónde crees que llegan los límites físicos de la ciudad?

¿Dónde convives con tus amistades (lugares de encuentro: plazas, antros, playa)?

¿Qué olores tienes grabados en tu vida cotidiana (agradables y desagradables) y con qué lugares los relacionas?

¿Te parecen suficientes en cantidad y calidad los parques, los centros recreativos, el transporte urbano, los centros deportivos de PP?

¿Cuáles son los lugares más agradables/desagradables?

¿Hay calles peligrosas (nombres)?

¿Dónde desearías pasar tu tiempo libre?

  ¿Cuáles son los paisajes más atractivos (dentro y fuera del puerto)?

¿Has imaginado crear un nuevo paisaje, distinto?

¿Hay lugares inaccesibles en la ciudad o en las zonas turísticas

¿Tiene PP atractivos únicos, que la distingan de otros centros turísticos?

¿Qué lugares han cambiado recientemente

¿Cuál ha sido la intervención urbanística reciente con mayor impacto en la atracción turística

¿Qué obras propondrías para el futuro?

 

Preguntas agregadas según grupo informante:

Promotores y labradores:

¿Hasta dónde llegará el boom turístico (plazo, extensión, modernización, radio de atracción, preservación de recursos naturales y patrimonio histórico)?

¿Cuáles son las características más destacadas de la oferta inmobiliaria local?

¿Cuáles son las preferencias inmobiliarias de los turistas?

¿Qué imágenes hay que ofrecer a los turistas?

¿Qué imaginan encontrar los turistas?

¿Cuál es el megaproyecto con la imagen más representativa de PP?

¿Qué imagen cree que se tiene de PP fuera de la ciudad?

¿Cuál es el cambio de imagen que más urge realizar

¿Cuáles son los nuevos conflictos con el auge turístico y cómo se intenta resolverlos?

¿Cómo ha beneficiado a la población el auge turístico?

¿Cómo se ha comportado el empleo en los últimos 10 años (incremento de oferta, diversificación, ingresos, género, especialización, terciarización)?

¿Se construye de acuerdo a las condiciones del lugar?

¿Cuáles son los patrones arquitectónicos y urbanísticos más difundidos con el auge turístico?

¿Hay innovaciones en los tipos de casa?

¿Hay innovaciones en los tipos de conjuntos urbanos?

¿Cuáles son los nuevos hábitos de consumo ligados a los nuevos espacios residenciales (alimentación, bebidas, vestido, clubes, antros, diversión, deportes, arte, artesanías, flora, fauna, decoración, automóviles, artículos importados)?

¿Cuáles son las estrategias para resolver la demanda de vivienda social?

Residentes y memoriosos:

¿Cuáles son los personajes que han dejado huella en la ciudad?

¿Cuáles son las proezas históricas de los lugareños?

¿Cómo explicas los nombres de calles, plazas, barrios y lugares?

¿Cuáles son los lugares de mayor relevancia histórica?

¿Cómo y cuándo se originó el auge turístico?

¿Hay prácticas nuevas que deterioren el medio ambiente?

¿Hay conocimientos locales sobre cómo preservar los recursos naturales?

¿Se ha encauzado la sociedad local en un camino promisorio, o es incierto?

¿Te ha beneficiado en lo personal y familiar el auge turístico local?

¿Tienes estabilidad laboral?

¿Has cambiado de casa o la has mejorado en los últimos 10 años?

¿Ha mejorado tu acceso a los servicios (agua, salud, educación, deportes, recreación y cultura)?

¿Es accesible la playa para el disfrute de tu tiempo libre?

¿Cómo funciona tu casa según los cambios de clima?

¿Qué es lo que más te agrada de tu casa y su mayor defecto?

 

b) Propuesta de encuesta a turistas:

Grupos: segunda casa (condóminos, colonos, fraccionamientos), hotel, tiempo compartido y trailer park; nacionales y extranjeros

 

  1. ¿Desde cuándo vienes a vacacionar a Puerto Peñasco?__________________
  2. ¿Con qué color identificas PP? ________________
  3. ¿Qué olores identificas en PP? _____________
  4. ¿Cómo percibes PP? (Opciones duales)

(  ) Alegre   (  ) Triste  

(  ) Amable  (  ) Indiferente 

(  ) Segura  (  ) Insegura

(  ) Tranquila (  ) Peligrosa

      Otra ___________

  1. ¿Ha satisfecho PP tus expectativas?
  2. ¿A qué ciudad se parece PP?  ____________________
  3. ¿Con quiénes convives en PP? (  ) Lugareños (  ) Familia (  ) Otros visitantes

Otra _____________    

  1. ¿En qué lugares tienes tus convivencias? (  ) Playas (  ) Residencia (  ) Antros

(  ) Restaurant (  ) Club (  ) Bar  Otra_____________

  1. ¿Es PP una ciudad eficiente? (  ) Sí (  ) No (  ) Regular
  2. ¿Es PP una ciudad contaminada? (  ) Sí (  ) No (  ) Regular
  3. ¿Es PP una ciudad amable? (  ) Sí (  ) No (  )Regular
  4. ¿Es creativa la sociedad local? (  ) Sí (  ) No (  ) No sé
  5. ¿Qué te gusta más de PP?

(  ) Playas (  ) Dunas  (  ) Comida (  ) La gente (  ) Paisaje (  ) Confort residencial

(  ) Antros Otra_____________

  1. ¿Cuál es la mayor carencia de PP? (  ) Alimentos (  ) Espectáculos (  ) Hospedaje

(  ) Seguridad  Otra _______________

  1. ¿Dónde ubicas estos olores? _______________
  2. ¿Qué calidad tienen los servicios?

Agua (  ) B (  ) M (  )     Telecomunicaciones (  ) B (  ) M (  ) R

Limpieza (  ) B (  ) M (  ) R    Seguridad (  ) B (  ) M (  ) R

  1. ¿Qué calidad tienen los equipamientos urbanos?

Parques (  ) B (  ) M (  ) R  Centros deportivos (  ) B (  ) M (  ) R

Centros culturales (  ) B (  ) M (  ) R  Mercado municipal (  ) B (  ) M (  ) R

Salud (  ) B (  ) M (  ) R  Administración (  ) B (  ) M (  ) R

  1. ¿Cuáles son los lugares más agradables? _____________
  2. ¿Cuáles son los lugares más desagradables? _____________
  3. ¿Cuál es el lugar más peligroso? ______________
  4. ¿Los 3 sitios más importantes de PP? _______________________
  5. ¿Cuáles son los paisajes más atractivos? ___________________
  6. ¿Cómo desearías que fuera un nuevo paisaje? _________________
  7. ¿Tiene PP atractivos originales? (  ) Sí (  ) No (  ) No sé
  8. ¿Cuáles son tus recorrido cotidianos? (Lista de sitios) ______________
  9. ¿Cuál es la arquitectura de PP/R/R que más te gusta? _______________
  10. ¿Qué buscas en PP? ____________
  11. ¿Lo has encontrado? (  ) Sí (  ) No (  ) Otra___________
  12. ¿Qué opinas del trato local los recursos naturales? ____________
  13. ¿Cómo sería tu residencia ideal? _______________
  14. ¿Cómo imaginas el futuro de PP? (  ) Bueno (  ) Malo (  ) Incierto

 

 

c) Sesión con grupos de estudiantes (para particularizar en lo que se imagina que busca el turista):

 

  1. ¿Qué les mostrarías de PP a los visitantes?

_____________________________________________________________

 

  1. ¿A dónde les llevarías a comer?

_____________________________________________________________

 

  1. ¿A dónde les llevarías a divertirse?

_____________________________________________________________

 

  1. ¿A dónde les llevarías a hospedarse?

_____________________________________________________________

 

  1. ¿Cuáles paisajes les mostrarías?

_____________________________________________________________

 

  1. ¿Cuál sería la ruta más divertida o interesante (dibujar el croquis de memoria en la hoja anexa)?

 

d) Sesión con grupos de estudiantes (sobre tarjetas postales, para particularizar en la imagen que se tiene de la ciudad):

Instrucción única: Elige la imagen que identifica más a PP



Topofilia: Revista de Arquitectura, Urbanismo y Ciencias Sociales 2008
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